Agónica victoria de Uruguay sobre un laborioso Egipto sin su estrella Salah

La selección charrúa cumplió con lo previsto con más sufrimiento del esperado porque no estuvo fina pero tiene potencial para destacar

Giménez al momento del gol. LAPRENSA/ AFP

¡Cuánto trabajo le cuesta a Uruguay ganar en el inicio de un Mundial! 48 años después lo logró con los recuerdos de Brasil apareciendo por instantes en Rusia porque Luis Suárez no resultó ser el «pistolero» que es habitualmente ante una organizada y paciente Egipto, que vendió cara la derrota 1-0 sin su estrella Mohamed Salah, un jugador que hizo falta para penalizar la poca puntería e improvisación charrúa y premiar la inspiración de su portero, protagonista con atajadas a Suárez y Cavani.

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La selección charrúa cumplió con lo previsto con más sufrimiento del esperado porque no estuvo fina pero tiene potencial para arrebatar el liderato del grupo A a Rusia que goleó a Arabia Saudita, el próximo adversario de los uruguayos que deben imponerse con la misma contundencia de los rusos por lo expuesto en el desafío de este viernes en Moscú.

Uruguay es otra selección. El cambio generacional la hizo de más cuidado. Tiene su garra característica de experiencia y rudeza, pero acumula mayor calidad en la organización del juego con De Arrascaeta, Betancourt y Vecino, futbolistas jóvenes forjados en el futbol europeo al servicio de Suárez y Cavani, una de las parejas ofensivas de mayor respeto en Rusia.

Buena mezcla

Todo el futbol de Uruguay pasa por los pies de Vecino y Betancourt, ya sea en corto o en largo, conectando con De Arrascaeta. Las ocasiones de Cavani (7) y Suárez (13) las generaron ellos, a excepción de los remates posteriores de los mismos jugadores originados en segundas jugadas tras tiros de esquinas, en los cuales Suárez (23) tuvo la mayor oportunidad de estrenar el marcador al quedar sólo frente al marco y disparar a un lado de la portería.

El foco del juego lo llevó Uruguay y Egipto llegó claro de su papel secundario. La tropa de Héctor Cúper le dio pausa la juego lo más lento que pudo. Sin Salah en el once ideal su ataque era limitado por lo tanto intentó mantener el esférico la mayor cantidad de tiempo posible y alejarlo de su portería. Orden táctico e inteligencia en la ejecución distinguió el buen planteamiento del equipo.

Arrancando el segundo tiempo Suárez (47′) tuvo su oportunidad de revancha y la desperdició al fallar en el mano a mano contra el portero egipcio, quien supo achicar bien y frenar al desacertado «pistolero» charrúa. El encuentro se inclinaba para los uruguayos por su iniciativa en el juego pero sin chispas. La creatividad De Arrascaeta nunca apareció y Vecino y Betancourt no terminaban de darse ese paso al frente para dar el último pase.

La desesperación

A pesar del juego lineal de Uruguay, carente de acciones sorpresivas —más allá de los intentos del central Godín—, la Celeste fabricó una oportunidad más con Suárez (73′), quien volvió a fallar. El delantero del Barsa adelantó mucho el esférico y el portero egipcio se lo arrebató. ¡Increíble Suárez! Tercera ocasión desperdiciada.

La buena actuación del portero ánimo a Egipto que tuvo minutos de gloria quitando el esférico y provocando sensaciones de peligro, mientras Uruguay empezaba a caer en la desesperación que fue controlada por los jugadores de experiencia para retomar el control de juego generando remates a gol como el atajado a Cavani (83) a mano cambiado, un fogonazo que hizo dudar del éxito después del tiro libre del mismo Cavani (88) estrellado en el paral y en el rechace tres jugadores charrúa no pudieron empujar a gol.

Sin puntería los delanteros y creatividad los volantes para crear sorpresa desde la segunda línea, les tocó a los centrales dar el pase frente. El central José María Giménez apareció cerca del tiro de esquina y provocó una falta. Era una jugada clave. Todos los egipcios dieron prioridad en marca a Suárez y Cavani descuidando a los centrales que son buenos cabeceadores. Carlos Sánchez se encargó de poner el esférico en el punto de penalti y Giménez (90) se elevó sin marca para borrar los fallos de Suárez.

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