Masaya entierra a sus hijos asesinados por policías y paramilitares

Dolor y luto se vive en este sufrido, pero aguerrido pueblo de Masaya que plantó lucha al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo  

Una Flor para Marcelo Mayorga, quien cayó este martes en las inmediaciones de la farmacia Aguilar en Masaya. LA PRENSA/Manuel Esquivel

Bajo un ambiente de zozobra por la presencia de policías que se ubican en las cercanías del cementerio del barrio San Carlos de esta ciudad, este miércoles fueron sepultadas las tres personas que LA PRENSA confirmó como asesinadas por los grupos paramilitares y miembros de las fuerzas antimotines durante la represión orteguista la mañana del martes pasado.

La muerte de Marcelo Mayorga, de 33 años, conmocionó a la opinión pública porque en las redes sociales circuló un video donde se observa dos mujeres llorando sobre su cadáver, al mismo tiempo piden auxilio a los antimotines que se encuentran a escasos muertos del cuerpo, minutos antes de haberlo arrastrado para darle paso a camionetas con sujetos encapuchados fuertemente armados que entraban con rumbo a la estación policial con el fin de “rescatar” al comisionado Ramón Avellán, quien estuvo al frente de los sangrientos ataques contra Masaya, por más de un mes.

Los gritos desgarradores de las mujeres no obtuvieron ninguna respuesta positiva de los uniformados. En un carretón jalado por sus amigos, así fue sacado del lugar el cuerpo del infortunado, luego fue llevado en una hamaca improvisada hasta su casa de habitación, en donde sus familiares se soltaron en llantos al ver el cuerpo.

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“Lo que me dijeron que es que los muchachos iban de avanzada, o sea de esquina a esquina, primero cruzó uno, después sale él, y el que venía detrás al parecer se resbaló, y (Mayorga) se regresó a levantarlo, y cuando se incorpora para seguir, ahí lo alcanzó el disparo en la sien derecha, y quedó tendido. Queremos que se elimine la maldad y que se vaya el tirano”, dijo Ronald Mayorga, tío de la víctima.

Ronald Mayorga, tío de Marcelo Mayorga, le dan el último adiós. LA PRENSA/Manuel Esquivel

Por mucho tiempo, el fallecido fue miembro de los peañeros (cargadores) de San Jerónimo y sus compañeros lo acompañaron a darle el último adiós.

“Queremos justicia para que ninguna de estas muertes quede impune, porque todos tenemos familias que quedan con el dolor, y esto es duro, saber que nos están matando sin piedad, y mi amigo solo andaba una tiradora (honda), que no es un arma letal. Aunque parece que este año no va a haber festividades patronales, nuestro amigo nos va a hacer mucha falta, porque él siempre nos animaba a seguir adelante”, agregó Danilo Velásquez.

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El féretro con el cuerpo de Jeyner Moisés Campos, acompañado de sus familiares más cercanos, esperaba en el cementerio San Carlos a que llegara su madre, quien viajó desde Costa Rica para dar el último adiós a su hijo, quien fue una de las víctimas de la masacre que vivió la ciudad de Masaya el pasado martes.

Campos recibió cinco tiros: dos en la mano derecha, dos en la pierna izquierda y uno en el abdomen, este último fue el que lo mató, ya que le perforó el hígado, según relato de su prima Heissel Guevara.

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El joven, de 20 años, se había involucrado en la resistencia cívica y era uno de los que cuidaba una barricada cerca del barrio Santa Teresa, en Masaya.

Policía grita vivas a Ortega

Este miércoles los familiares y amigos de Marvin López, de 49 años, del reparto Fox, taxista, lloraban su partida y recordaron que este era sandinista y desmovilizado del Servicio Militar Obligatorio (SMO). “Él se cansó de ver tanto derramamiento de sangre y las injusticias de este gobierno, porque le ha quitado la vida a muchos jóvenes, mujeres y niños, entonces decidió apoyar a los muchachos de las barricadas”, dijo su hermana Patricia López. La muerte de López fue en una de las barricadas ubicadas en la entrada de la ciudad, donde le dispararon en la nuca.

El cuerpo fue rescatado por sus amigos, quienes también pasaron apuros al momento de llevar la caja fúnebre bajo la balacera. Por el momento, la población de Masaya mantiene reforzadas las barricadas colocadas en los diferentes puntos de la esta ciudad, y en alerta ante un nuevo ataque de las tropas orteguistas. En horas del mediodía unas cuatro patrullas policiales entraron a la ciudad, momento cuando una mujer antimotín gritó a un grupo de periodistas: “¡Qué viva Daniel Ortega!”.

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