Grupos religiosos reconfortan a familiares que sufren por sus familiares presos en El Chipote

Desde que iniciaron las protestas pacíficas en Nicaragua no cesa de acudir familiares de detenidos a preguntar frente al portón principal de El Chipote

El sacerdote Róger Martínez, de la parroquia del Santísimo Redentor, reza en la entrada a El Chipote, junto a familiares de presos. LA PRENSA/E. ROMERO

Después de más de dos meses de protesta pacífica en Nicaragua, por el portón principal de las celdas de El Chipote, cada día pasan nuevos rostros con iguales características la de la angustia y el sufrimiento. Esto tanto por la desesperación de saber a sus parientes atrapados en espacios reducidos sin haber cometido algún delito, sin conocer sus condiciones y por la falta de información oficial que les confirme su arresto.

«Dicen que no hay visita ahorita solo para tres», lamentó una de las madres, quien sí conoce que su vástago está detenido en esas celdas, y cabizbaja regresó a la hamaca que ha colgado en el lugar, donde permanece a la espera información de su hijo. La explicación que le dieron fue que quienes visitarían a sus parientes serían solamente las de los detenidos que ya remitieron a los juzgados.

Un drama similar

Miriam Gutiérrez, confirmó en tanto,  que su primo Evert Josué Padilla, de 23 años, fue secuestrado el pasado viernes 15 de junio por paramilitares que irrumpieron a su casa en el barrio Nueva Libia y se lo llevaron junto a otro joven y una señora a quienes él les abrió las puertas «para que se resguardaran de la balacera»,  que se registraba en ese momento.

«Fue de día, en el momento que las turbas decidieron atacar todo el área que es de la Upoli, Villa Progreso, Multicentro, La Virgen (…) casualmente él estaba encerrado en la casa, violentaron los portones, las puertas e hicieron destrozos en la casa, se robaron artículos y cosas de la casa», dijo Gutiérrez, quien indicó que conocieron por vecinos que el joven fue golpeado en el interior de la vivienda y mientras lo obligaban abordar las camionetas.

La joven explicó que el delito de su pariente fue «que como cualquier nicaragüenses que estamos en contra de tanta injusticia que se está dando en nuestro país, como familia nos reuníamos para ir a las marchas tanto las autoconvocadas como las marchas de la iglesia».

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Gutiérrez lamenta que la información es poca por parte de los oficiales de la Policía que permanecen en la entrada de esa cárcel, «se hacen los sordos al clamor de las madres, porque las madres usted sabe se encuentran heridas lastimadas (…) esta es una violación total a los derechos humanos».

«Es desesperante estar aquí, yo aquí duermo siempre, y no me voy a ir hasta ver que mi hijo salga a como entró», afirmó Magdalena Saldaña, cuyo hijo Wilder Octavio García Saldaña, está detenido desde hace diez días y  estimó que fue detenido únicamente por haber asistido a la marcha del 30 de mayo, en homenaje a las Madres de Abril.

«Yo he gritado al mundo entero, yo he gritado auxilio porque mi hijo es inocente y yo creo en mi hijo», relató Saldaña.

CIDH visitó esa cárcel

Mientras las madres se asoman al portón principal en busca que alguien les diga algo, que provoca mayor desesperación, sumado a la espera, en la entrada a esas celdas permanecen grupos religiosos que llegan a reconfortar a los parientes de detenidos en esas celdas sobre las que el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrao, se refirió el pasado 14 de junio a través de su cuenta de twitter @Paulo Abrao,  que no reúnen las condiciones mínimas.

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Durante su visita a Nicaragua, Abrao pudo ingresar a esas celdas. Y según certificó, que “no reúne los estándares mínimos y el solo encierro constituye una forma de trato cruel, inhumano y degradante».

Entre los que acudieron la mañana de este jueves están el sacerdote Róger Martínez y religiosas de la parroquia del Santísimo Redentor, donde compartieron con los familiares de detenidos un refrigerio como también una oración como la Palabra de aliento que les confortara «en esta lucha que es de todos».

Y luego de rezar un Padre Nuestro, el padre Martínez indicó a los presentes «y también pidamos la protección de nuestra Madre para que ella nos bendiga, para que ella toque los corazones de las autoridades que quieren tenemos en miedo y en temor, para que ella nos bendiga y proteja a este pueblo que es netamente Mariano».

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Sobre el hecho de que cada vez llegan más familiares de presos que han sido conducidos a esas celdas, Martínez expresó «es una situación de injusticia, pero confiamos en Dios sabe, la mejor garantía es Dios y todos nosotros sabemos que Él es la mejor fortalece, y no hay nada en este mundo no hay nada más fuerte que Dios».

«Sigamos orando, que no desfallezcamos de orar es la mejor experiencia», exhortó el sacerdote Martínez.

 

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