Sin el brillo esperado, España pasa líder a octavos donde enfrentará a Rusia

Resulta que esta versión de la Roja es más frágil atrás con un dominio estéril de balón. Ya no gobierna desde la posesión como otros años

Aspas salvó a España. LAPRENSA/ AFP

España no fue la España de siempre. Por Rusia, donde pasó a octavos con las completas, esta versión de la Roja es más frágil atrás y con un dominio estéril de balón. Ya no gobierna desde la posesión como otros años. Ahora, le cuesta abrir la defensa y controlar el juego. Se salvó de un chasco por el buen atino de Aspas y el auxilio del VAR que marcó el empate 2-2 ante un Marruecos peleón, que se marcha a casa con buenas sensaciones y lamentando su falta de gol.

La Roja pasó líder de grupo B con los mismos puntos (5) de la Portugal de Cristiano Ronaldo, que falló un penalti, y se salvó de la eliminación por el poco atino de Irán. Los octavos será un desafío superior para los lusos ante Uruguay y España tendrá un andar más cómodo en teoría con la selección local, que demostró este lunes que no rinde igual ante equipos con mayor jerarquía.

España gobernó el balón desde el principio, algo que estaba escrito. Nadie le discute la posesión por más que Marruecos se haya caracterizado por su buen trato del esférico en los duelos anteriores, la Roja está varios peldaños por arriba con futbolistas vestidos de artistas como Iniesta, Isco y Silva, los cerebros del equipo que frotaron la lámpara cuando más lo necesitó.

Primer susto

Resulta que una jugada inofensiva, sin malicia, crucificó a la Roja. En una transición corta en el medio campo, Sergio Ramos se durmió para anticipar el balón de Busquets. Boutaib (14), que salió a cazar cualquier despiste, robó el esférico se marchó en velocidad. Mano a mano ante De Gea, con todo la ventaja que le dio la jugada, definió entre las piernas del portero del Manchester United.

El tanto sirvió de motivación para España que se instaló a jugar en campo contrario creando espacios constantes con Isco, Iniesta y Silva para penetrar entre líneas. De una triangulación entre ellos llegó el empate en los pies de Isco (19), tras pase de Iniesta, un huracán a veces con la pelota en los pies y solitario en otros tramos del encuentro.

Marruecos jugó a la ruleta rusa, cedió el balón y esperó un descuido. La estrategia volvió a surgir efecto, aunque esta vez con menos efectividad. En un saque de banda, todos se durmieron, a excepción de Boutaib (25) quien se desmarcó al espacio dejado por los centrales, otra vez superados en la carrera. En el cara a cara, De Gea achicó oportunamente evitando el 2-1 en contra.

Un partido espeso

La segunda parte, se le enquistó a España, previsible en el juego, sin sorpresas en el área contraria y floja en la propia, un mal síntoma. Primero Marruecos aturdió con un remate de Amarabat (55) que se estrelló en el travesaño. La Roja, contradictoriamente al juego que predica, rozó la ventaja en un tiro de esquina cabeceado por Isco (61′) y despejado por Saiss en la línea de gol.

Se esperaba, más de la Roja, pero Marruecos es un equipo fuerte, ordenado, que sabe sufrir y capitalizar sus opciones. En un tiro de esquina, En Nesyri (81) saltó más que Ramos y cabeceó a la esquina. Los marroquí estaban dando la campanada en Rusia. Necesitado de variantes, Hierro dio entrada a Aspas, Asensio y Rodrigo, jugadores para gobernar más el juego entre líneas.

España no daba con el pase exacto. Todo le costaba, hasta que Aspas (90′) realizó el desmarque apropiado a un centro que requería viveza. El atacante del Celta definió de tacón en la frontera del fuera del juego. El árbitro dudó y consultó al VAR para otorgar un gol salvador, que dejó a España líder de grupo por cuestiones del destino porque le faltó el futbol de otros partidos.

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