Obispos exigen al gobierno de Nicaragua cumplir acuerdos de no disparar a población

"Los obispos quisiéramos ver mayor voluntad política de parte del gobierno, mayor seriedad en los compromisos que adquieren", expresó el obispo Silvio Báez.

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El comisionado general Ramón Avellán, le prometió al cardenal Leopoldo Brenes y al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw. a no atacar más a la población de Masaya. Avellán incumplió. LA PRENSA/ ARCHIVO/ J. FLORES

El cardenal Leopoldo Brenes y su obispo auxiliar, monseñor Silvio Báez, exigieron al gobierno de Nicaragua que respete los acuerdos en el diálogo nacional y cese la represión de sus fuerzas antimotines y de paramilitares en contra de la población civil, como una demostración de que realmente el gobierno tienen voluntad de encontrar una solución pacífica a la grave crisis sociopolítica que ha dejado al menos 218 muertos en más de dos meses de protesta.

Brenes y Báez criticaron en especial que el comisionado general, Ramón Avellán, por haber incumplido el compromiso que adquirió con los obispos el jueves 21 de junio pasado de detener la represión en contra de la población del municipio de Masaya.

El compromiso de cese de violencia de parte de la Policía se hizo directamente al cardenal renes y al nuncio apostólico Waldemar Stanilaw Sommertag, cuando el jueves pasado, junto al obispo Báez y un grupo de sacerdotes fueron a Masaya y con ello evitaron un baño de sangre, ya que ese día las fuerzas de choque del Gobierno estaban un plan de «limpieza» para quitar las barricadas.

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El comisionado Avellán solo cumplió un día ese acuerdo de no violencia pues el sábado pasado ordenó a sus tropas antimotines atacar a los población que está atrinchera en Masaya desde hace dos meses.

«Lastimosamente (incumplió). Nosotros le habíamos pedido que se tratara de mantener la concordia, que se detuviera la violencia. Desgraciadamente se dio eso (ataque). Vamos a seguir luchando. Como digo, la gotita de agua no rompe la piedra por la fuerza», expresó el cardenal Brenes luego de su homilía, este domingo, en la Catedral de Managua.

Masaya es uno de los símbolos más fuerte de la resistencia ciudadana que exige la renuncia del presidente designado, Daniel Ortega y de su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo. El gobierno recrudeció la semana pasada su brutal represión en contra de la población de Masaya, que ha sido un bastión histórico del sandinismo, pero que desde abril le planta cara al orteguismo para que salga del poder y se elija a un nuevo gobierno.

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Carolina Collado, de 39 años, fue asesinada a balazos en un barrio de Masaya en el ataque de paramilitares y antimotines el sábado pasado, y con ella serían nueve muertos en la última semana.

Desde el 19 de abril en que estalló la protesta ciudadana por la brutal represión del gobierno de Daniel Ortega, hasta el sábado pasado 218 nicaragüenses han muerto entre ellos 16 niños y adolescentes. La principal causa de los crímenes son por disparos de balas en el torax, cuello y cabeza.

Este lunes 15 de junio continúan la represión de parapolicias en León y Nagarote.

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Por su parte el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, pidió a las autoridades demostrar con hechos la paz que dicen querer en el país.

«Los obispos quisiéramos ver mayor voluntad política de parte del gobierno, mayor seriedad en los compromisos que adquieren. Quisiéramos ver más buena voluntad de parte de ellos, mostrando que quieren en realidad, no solo de boca, sino con hechos concretos el bien de Nicaragua», dijo el obispo Báez el domingo al final de la misa en la parroquia Jesús de la Divina Misericordia, en Managua.

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) son mediadores y testigo en el diálogo nacional entre el gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.