Sociedad Interamericana de Prensa condena graves amenazas al ejercicio del periodismo en Nicaragua

"Condenamos enérgicamente el acoso, el amedrentamiento y las agresiones contra los periodistas y exigimos al gobierno de Daniel Ortega que cese la represión", expresó Gustavo Mohme, presidente de la SIP.

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Este es el momento en que el fotoperiodista de LA PRENSA, Uriel Molina es despojado de su cámara fotográfica por turbas orteguistas. Muchos periodistas han sido agredidos y asaltados en el marco de esta jornada de rebeldía ciudadana. LAPRENSA/CORTESÍA

El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gustavo Mohme, condenó «el acoso, el amedrentamiento y las agresiones» en contra de los periodistas en Nicaragua por parte del gobierno de Daniel Ortega, al denunciar que el clima de hostilidad en contra del ejercicio periodístico es mayor durante la crisis sociopolítica, que este martes 26 de junio cumple 70 días.

La SIP se pronunció hoy para reiterar su condena a «las graves amenazas contra la libertad de prensa y el ejercicio del periodismo que se registran a diario en Nicaragua» debido a la «profunda crisis política y la violencia generalizada», que según el organismo internacional, «ha obligado a varios periodistas a abandonar el país».

Mohme, quien es director del diario La República de Lima, Perú, afirmó que «Nicaragua vive un clima de brutal represión gubernamental que ha cobrado más de 230 vidas y la labor de los periodistas en las calles es cada vez más difícil», desde el 18 de abril que estallaron las protestas en contra del gobierno de Ortega.

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«Condenamos enérgicamente el acoso, el amedrentamiento y las agresiones contra los periodistas y exigimos al gobierno de Daniel Ortega que cese la represión», expresó Mohme, de acuerdo a la nota de prensa.

La SIP enfatiza que durante los últimos tres meses el diario LA PRENSA, el canal 100% Noticias y la radioemisora Radio Corporación, con sede en Managua, denunciaron numerosos ataques y atentados contra sus reporteros y corresponsales en todo el país.

Para ejemplificar las agresiones que se han recrudecido en contra de los periodistas de los medios independientes, la SIP destaca que caso de Mynor García, corresponsal de LA PRENSA en el municipio de Jinotepe, quien el 24 de junio pasado «fue asediado en su residencia por partidarios del presidente Ortega que le lanzaron piedras y lo amenazaron con machetes, hasta que recibió protección de algunos vecinos».

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Otro de los casos recogidos es el del periodista Eduardo Montenegro, dueño de radio y propietario de dos canales de televisión en el departamento de Matagalpa, al norte del país, quien el 18 de junio pasado denunció que las amenazas contra él y otros miembros de su familia se intensificaron durante el mes de mayo. «Recibimos numerosas llamadas en las que amenazaban de muerte y con quemar las instalaciones del canal y la radio Notimat, si continuábamos la cobertura de las protestas», aseguró el periodista Montenegro, de acuerdo a la SIP, quien recibió la denuncia.

El 19 de junio grupos armados asaltaron en Managua a dos equipos periodísticos mientras cubrían el bloqueo de la carretera que conduce a la ciudad de Masaya.

«De acuerdo al diario LA PRENSA,  las amenazas y persecución contra defensores de derechos humanos y periodistas se han convertido en una «cacería de brujas» de parte del gobierno» de Ortega. «Detalló que las periodistas Adelayda Sánchez, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh); Gabriela Castro e Ileana Lacayo, abandonaron sus residencias debido a amenazas recibidas», recoge en su pronunciamiento la organización.

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La madrugada del 20 de junio dos hombres incursionaron hasta la casa del periodista de LA PRENSA, Josué Garay, a quien lo golpearon con un tubo, le amenazaron con un machete y le despojaron de sus documentos.

Se recuerda además que debido a las agresiones y amenazas, en abril pasado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) extendió medidas cautelares de protección a favor de Migueliuth Sandoval Cruz, viuda del periodista Ángel Gahona, asesinado el 21 de abril en Bluefields, en la costa atlántica nicaragüense, cuando cubría una protesta ciudadana que era replegada a punta de balas por parte de fuerzas antimotines.

«Poco después de ese asesinato, el periodista estadounidense Tim Rogers, del canal digital estadounidense Fusion, anunció su decisión de abandonar Nicaragua en medio de amenazas de personas afines al gobierno que lo acusaban de pertenecer a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA)», indica otro de los casos la Sociedad Interamericana de Prensa.

«El régimen de Ortega tiene la obligación de garantizar la integridad física de los periodistas nicaragüenses que a diario están arriesgando su vida y la de sus familiares por cumplir con su deber de informar. Para esos periodistas va nuestra solidaridad y apoyo incondicional», aseguró el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Roberto Rock, director de La Silla Rota de Ciudad de México.