Seguridad Operacional (SO): Revisando enfoques tradicionales

“Safety Differently: Human Factors for a New Era” libro del autor Sidney Dekker, es uno de los textos más poderosos para revisar las perspectivas y referentes tradicionales de Seguridad Operacional (SO)

Columna Competitividad Empresarial

Carlos R. Flores

“Safety Differently: Human Factors for a New Era” libro del autor Sidney Dekker, Ph.D, publicado en 2015, es uno de los textos más poderosos para revisar las perspectivas y referentes tradicionales de Seguridad Operacional (SO), principalmente, para darle cabida a esquemas de análisis más allá de los conceptos convencionales de investigación y análisis de accidentes, sino también en plantearse enfoques diferentes de los mecanismos socio-técnicos y otros sistemas organizacionales, necesarios para el aseguramiento de la calidad de los procesos.

Las posturas que refleja este pensador contemporáneo -considerado acaso una de las mentes más prolíficas en su género-establecen que hemos subestimado gravemente las complejidades de las interrelaciones de sistemas, tecnología, operadores, gerencia, mantenimiento, regulaciones, entre otros agentes y factores, estando ahora en presencia de accidentes industriales cuya complejidad rebasa varias veces nuestra capacidad de predicción ex-ante, siendo entonces necesario considerar aquellos factores humanos –desviaciones, subjetividades, mentalidad excesivamente optimista, complacencia, entre otras debilidades propias del falible homo sapiens– que hacen que la explicación actual que tenemos de los llamados accidentes, sean solamente arañazos en la superficie de los verdaderos fenómenos de causalidad.

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Habla de no confiar en los modelos actuales de explicación de resultados de accidentes, puesto que son entramados que en muchos casos obedecen a construcciones mentales que podrían obviar consideraciones no tomadas en cuenta, tales como la cultura organizacional, no solamente dentro de la realidad de una empresa, sino en ese universo inabarcable y sorprendente que es el ser humano en determinadas condiciones.

Dekker señala que se ha vivido hasta el momento una interpretación lineal de los fenómenos de causación de fallas operacionales que se transforman en accidentes industriales de alta severidad, siendo muy pobre el análisis socio-técnico realizado porque parte de una realidad autoevidente: todo accidente en sí es una falla sistémica –y no aislada– de los innumerables conglomerados formativos y modeladores –tanto internos como externos– al que un individuo –o grupos– se enfrentan en su desarrollo y ambiente educativo macro y micro.

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Predica que el temor que un individuo puede tener en relación con las consecuencias derivadas de un accidente, añade complejidad a la identificación de las causas de esa falla, debido a que humanamente procederá a ocultar información, relativizarla, o bien, cambiarla creativamente por el temor a:

1) la vergüenza de ser etiquetado como alguien torpe y peligroso

2) la represalia administrativa que pide a gritos un culpable individual

3) las eventualidades de un proceso legal

4) la suspensión o prohibición de ejercer una actividad profesional en ese campo, ya sea por una sanción legal o regulatoria, o bien, por una segura penalidad moral.

Dekker previene acerca de la peligrosa degradación de la Deguridad Operacional (SO) desde un valor corporativo y ético –a como debería ser en realidad– hacia una rutina de cumplimiento burocrático, sosa y sin consecuencias, trivial y con intención principal de evitar multas, engendro que podría despejar el camino, según lo señala en numerosos casos expuestos en su libro, hacia accidentes catastróficos, principalmente, por la innata tendencia humana de normalización de las desviaciones, alimentada por la ocurrencia de errores operacionales sin consecuencia alguna, pero que son precisamente esos eventos cuya repetición viciosa y sin análisis ni lecciones aprendidas, hacen que las tragedias industriales sean una terrible bomba de tiempo.

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Señala además, la necesidad de un cambio de paradigma, desde llevar el conteo de los negativos (número de accidentes, multas, días perdidos, costo de fallas, los cuales podrían seguir documentándose) al redireccionamiento hacia los hechos positivos (acciones gerenciales de liderazgo, auditorías y revisiones verdaderamente independientes, seguimiento de estándares internacionales, mejoramiento de tecnología, formación competente, reporte de casi-accidentes, benchmarking con las mejores industrias o empresas líderes) para establecer un cultura en donde la SO no signifique ausencia de errores (de buena fe, por supuesto), sino un ambiente en donde haya la suficiente convicción y confianza silvestre en los colaboradores, de reportar honestamente un error o un casi-accidente, sin que éstos perciban que vayan tomarse represalias o consecuencias en las varias dimensiones humanas antes mencionadas, lo cual es un indicativo de verdadero progreso en la gestión de la SO, la cual como predica ese brillante autor y docente, es un modelo de resultados no lineales, por lo cual, imperativamente, debe administrarse como tal.

El autor es consultor y capacitador empresarial

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