Lucha no violenta en Nicaragua

Con voluntad política podemos lograr una negociación: reinstaurar la democracia con libertades individuales y verdadera justicia social. La represión y la violencia no son métodos para solucionar esta crisis social provocada por el Gobierno.

La lucha no violenta implica el desafío de desmantelar un sistema represivo e instalar uno democrático duradero. Pasar de dictadura a democracia.

El preámbulo de este fenómeno social arranca el 19 de abril por la actuación de un gobernante empecinado en la codiciada silla presidencial. Ataca una marcha, dándose el inicio de una masacre, arremete contra la juventud universitaria y contra el pueblo al salir este en defensa de sus hijos. El pueblo reacciona formando la resistencia pacífica, la marcha-protesta, las barricadas y hoy Nicaragua se encuentra entre una solución pacífica o terrible guerra civil. A esta fecha llevamos 79 días, se tiene una cifra de 285 fallecidos, más 6 pendientes de registro ante la CIDH y Organismos internacionales invitados por el Gobierno a solicitud de la Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia, con los obispos comprometidos en el Diálogo Nacional.

Con voluntad política podemos lograr una negociación: reinstaurar la democracia con libertades individuales y verdadera justicia social. La represión y la violencia no son métodos para solucionar esta crisis social provocada por el Gobierno.

Como primer argumento a las denuncia del Gobierno sobre la libre circulación de vehículos y personas por el país, recuerdo al gobernante que la violencia y represión están documentadas en el Informe final o conclusivo del 22 de junio, presentado por la relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de OEA, señora Antonia Urrejola, y esta violencia es del Gobierno, lo cual ocasiona la existencia de los tranques para defensa de la población.

No violencia y resistencia organizada nos llevarán hacia la democratización del país. Pero al desintegrar la dictadura debemos evitar el nacimiento de otra, tal como sucedió después de desmantelada la de Somoza. Por esa razón la lucha debe ser vigilada por todo el pueblo, la vanguardia legítima de estudiantes universitarios, campesinos, empresarios y población en general; lucha disciplinada con altísimo costo, pero dará sus frutos.

¿De qué se asustan los autollamados revolucionarios del FSLN? La metodología represiva no funciona, como no le funcionó a Somoza. El pueblo cree en el diálogo como herramienta política de negociación de salida, no como instrumento violatorio de acuerdos y resoluciones, mucho menos como excusa para esperar un tiempo de enfriamiento para luego decir: borrón y cuenta nueva.

Nicaragua debe volver por los senderos trazados después del triunfo de febrero de 1990, porque las dictaduras modernas no son para siempre, también son vulnerables. Nicolás Maquiavelo apuntó: que el príncipe “… que tiene a todo el pueblo por su enemigo, nunca puede estar seguro y mientras mayor sea su crueldad, más débil se irá volviendo su régimen”.

El autor es abogado y notario público.

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