¡Francia campeón! Juventud y talento desbordado

El coliseo del Luzhniki fue el magno escenario de un cambio de orden, quizá de estilo tras el buen gusto del juego combinativo de España en 2010 y de Alemania en Brasil 2014

Francia campeón después de 20 años. LAPRENSA/ EFE

Cuando el árbitro decretó el final de juego, Francia estalló de júbilo. 20 años después los franceses levantaron su segunda Copa. El mundo celebró admirado por un equipo con mutación radical y fehaciente en relación a cuatro años atrás, menos Nicaragua. Aquí se están llorando los muertos. Aquí las balas están robando el sueño de una nación, rompiendo la quimera de libertad. Aquí esa ilusión que provoca el deporte eliminando el dolor y muchas veces las penas no ha sucedido.

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Ni gritos por el autogol de Mandzukic, ni locura por el empate de Perisic, tampoco hubo sentimientos con la frialdad en el tiro de Griezmann ni delirio con el zurdazo de Pogba y mucho menos, algarabía con esa pierna derecha matadora de Mbappe. Al final Francia se coronó 4-2 con una juventud con señales de madurez en el punto de ebullición, siendo más efectivos, más inteligentes, más tenaces ante una Croacia llena de valentía y atrevimiento. Uno fue Campeón del Mundo y el otro se ganó el respeto total, calificativos de la juventud nicaragüense, que pelea como los galos y croatas frente a las armas y la inmoralidad.

El partido

Sin hacer mucho ruido, Francia estaba ganando 1-0. Era el partido de muerte súbita más importante desde aquel de 2006 en el cual Zidane perdió la cabeza y Francia la Copa, pero la fortuna estuvo de su lado en ese primer tiempo. Croacia rápidamente se apoderó de la pelota y de las primeras llegadas, sin suerte en la definición, la paciencia francesa daba intranquilidad. No obstante, en la primera cabalgata forzaron un tiro libre que Griezmann hizo una excelente ejecución. Un tiro que llevaba la confusión de ser centro o disparo. Mandzukic no pudo despejarlo y lo rozó de cabeza. Se había clavado su propia daga al minuto 18 con al autogol.

La respuesta de Croacia fue instantánea. Tomaron nuevamente el dominio de la pelota, buscaron como abrir espacios y aprovechando un balón dentro del área sin control, Perisic lo bajó, hizo un quiebre y con su pierna izquierda empató las acciones 10 minutos después del 1-0. No había nada que recriminarle a los croatas, sin embargo, el mismo anotador del gol metió la mano tratando de bloquear un centro francés. Griezmann no perdonó al 38’ de penalti, burlando a Subasic.

Durante el inicio del segundo tiempo, Croacia salió con su espíritu de ir siempre hacia delante. Ese atrevimiento fue detenido por Lloris, primero con tapada a Rébic y luego haciendo una buena salida del área, expiando culpas. Pero Francia llegó en un día donde le sobró talento y el engranaje ofensivo estaba bien calibrado. Un pase kilométrico de Pogba para Mbappe, que luego el mismo Pogba definió de zurda al 58, le daba la tranquilidad. Seis minutos más tarde ya Francia era campeona con el pase de Lucas Hernández y la definición emblemática del joven de 19 años llamado Mbappe. El error al 68’ de Lloris, en el cual Mandzukic descontó, sirvió para maquillar el resultado porque campeón ya había.

La juventud y talento de Francia pudo más que la experiencia croata, un mensaje subliminal para el país. En París hay llantos por el triunfo aquí hay llantos por las muertes, pero nunca el cinismo podrá vencer a la decencia.