Standard & Poor’s rebaja calificación de B+ a B con perspectiva negativa por creciente crisis en Nicaragua

Esta rebaja en la calificación y perspectiva ponen a Nicaragua casi al nivel más bajo de la escala de riesgo, donde se encuentran El Salvador y Venezuela.

Calificación

Calificación en Nicaragua baja por el debilitamiento institucional y la ola de violencia. LAPRENSA/ARCHIVO

La firma calificadora Standard & Poor’s (S&P) rebajó la calificación del crédito soberano en Nicaragua de “B+” a “B” con perspectiva negativa, debido a escala del conflicto interno y otros efectos colaterales, señala el comunicado.

“La rebaja refleja nuestra opinión de que la gobernabilidad de Nicaragua y las instituciones se enfrentan a un mayor estrés e incertidumbre como resultado del estancamiento político y la violencia en curso, que ha durado tres meses. Nosotros empeoramos nuestra evaluación del marco institucional de Nicaragua porque percibimos una disminución en la previsibilidad de la formulación de políticas y la capacidad de implementar medidas pragmáticas a favor de la inversión”, explica la calificadora.

Esta reducción ocurre cinco después de que  S&P había ratificado en febrero pasado la calificación de deuda soberana de largo plazo en moneda nacional y extranjera de Nicaragua en “B+” con perspectiva estable.

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Recientemente la agencia calificadora Moody’s Investors Service (Moody’s) cambió la perspectiva de la calificación crediticia de Nicaragua de positiva a estable.

Asimismo el mes pasado, la calificación de Nicaragua fue rebajada por la firma calificadora de riesgos Fitch Ratings. En una sola evaluación, la calificadora pasó la nota del país de B+ a B con perspectiva negativa.

Esta rebaja en la nota y perspectiva ponen a Nicaragua casi al nivel más bajo de la escala de riesgo, donde se encuentran El Salvador y Venezuela.

Proyección del PIB bajo el contexto actual

El informe de la firma calificadora, de S&P indica que bajo el contexto actual se espera que el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB)  este año sea de 0.5 por ciento, por debajo del 4.9 por ciento en 2017, y una media inferior al 2 por ciento en 2019-2021 sobre la base de un menor consumo e inversión.

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«Los acontecimientos recientes han perjudicado significativamente el turismo y el comercio, actividades con pérdidas sustanciales de trabajo. Si el conflicto interno no se estabiliza o disminuye  en los próximos meses, podríamos revisar nuestras proyecciones incluso más bajo. Nuestras proyecciones económicas están sujetas a variabilidad, dado el considerable incertidumbre política en el país», se explica en el documento.

El informe más reciente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) plantea que de no encontrarse una salida a la crisis y que esta se prolongara e incluso se agudizara durante el resto del año, el PIB caería 2 por ciento y en el peor de los casos 5.6 por ciento.

Mientras tanto, Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) dijo que  la expectativa de crecimiento económico sería del 1 por ciento.

Déficit en los próximos años

Por otra parte se espera que el déficit del Gobierno incremente. «Nosotros esperamos que los déficit del gobierno general sea del 2.6 por ciento y 4 por ciento del PIB, respectivamente, de 2018-2021», indica S&P.

Esto como consecuencia traería deficiencias en servicios básicos e infraestructura física, «principalmente en las áreas rurales del país; continuará pesando sobre los posibles gastos y restringirá flexibilidad fiscal. Esperamos que la carga neta de la deuda del gobierno general aumente en 2018 a 35 por ciento de el PIB», hasta ahora representa el 32 por ciento hasta 2017.

Se espera que entre 2019 y 2021 ese ratio de la deuda pública como porcentaje del Producto Interno Bruto alcance el 37 por ciento.

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Asimismo, la agencia proyecta que el interés de pagos de la deuda se mantendrán justo por debajo del 5 por ciento de los ingresos del gobierno general en 2018-2021. Cabe señalar que toda la deuda del gobierno está denominada en moneda extranjera, haciéndolo vulnerable a los cambios en la tasa de cambio.

Panorama es incierto

La agencia explica que el panorama en Nicaragua ha cambiando, de tal manera que a raíz de la crisis desatada desde el 18 de abril,  los depósitos en el sistema bancario han disminuido 15 por ciento.

“Nicaragua depende de la financiación predominantemente de acreedores oficiales; un obstáculo en  el acceso a los préstamos multilaterales, o bancos locales, debilitarían aún más sus perfiles financieros y externos”, se lee.

Pero además indica que la agencia podría rebajar aún más las calificaciones en los próximos 12 meses si la violencia interna  y la polarización se profundiza aún más. “En este escenario, el impacto negativo en el crecimiento y el acceso al financiamiento probablemente sea más agudo de lo que esperamos actualmente”, indica.

No obstante, asume que una rebaja más traería mayor estrés a la situación financiera de país, o si la liquidez externa se deteriora significativamente, «por ejemplo, como resultado de una reducción de los préstamos oficiales o una suspensión de los desembolsos de ayuda. Esta debilitaría la flexibilidad fiscal del gobierno y la capacidad de cumplir sus obligaciones financieras. Por el contrario, una solución negociada y la estabilización del conflicto podrían contener el deterioro económico y fiscal”.

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