Managua con «zonas rojas» por paramilitares y delincuencia común

Son puntos donde hay presencia de fuerzas paramilitares o ronda la delincuencia común, que aprovecha la crisis actual del país para hacer sus fechorías sin preocupación por la Policía Nacional.

Managua

Los grupos paramilitares que asechan y matan esconden su identidad con capuchas y exhiben la badera rojinegro. LAPRENSA/ARCHIVO

Desde hace meses circular por cualquier parte de Managua después de las 7:00 p.m. es un riesgo inminente y por tal razón son pocas las personas que se arriesgan a hacerlo, pero hay zonas donde el peligro es todavía mayor.

Son puntos donde hay presencia de fuerzas paramilitares o ronda la delincuencia común, que aprovecha la crisis actual del país para hacer sus fechorías sin preocupación por la Policía Nacional.

Roberto Cajina, experto en Seguridad y Defensa, manifestó que existan paramilitares y delincuentes “es una combinación bastante explosiva y la gente tiene toda la razón de estar a las 6:00 p.m. en sus casas”.

Otras acciones preventivas tomadas en estos tiempos son los cierres tempranos de los cines, restaurantes y tiendas comerciales, por la poca afluencia de clientes y para no exponer a los trabajadores.

“Si la violencia criminal política (paramilitares) no se para esta situación va a ser cada vez más conflictiva, en lo que yo llamo el mejor de los escenarios, que es cuando se resuelva la situación, va a ser una de las cosas más complicadas de las nuevas autoridades”, aseguró Cajina.

Por la misma situación, el sector selectivo de Managua y el Transporte Urbano Colectivo (TUC) guardan temprano sus unidades, al convertirse la capital en tierra de nadie.

Centro histórico luce desolado

Tras estar sometida a tres meses de violencia, la capital ha perdido su vida nocturna e incluso la tranquilidad cuando en una intersección se espera la luz verde del semáforo.

De esto no se ha salvado el centro histórico de Managua, una de las zonas que antes de la brutal represión gubernamental, era de las más concurridas por los ciudadanos.

Al haber seguridad privada y rondas constantes de patrullas policiales, desde la rotonda Hugo Chávez hasta el monumento a Simón Bolívar, habían visitas masivas aunque no fuera fin de semana.

Pero al atacar sin piedad, de la noche a la mañana el centro histórico quedó desolado y ahora, pese a abundar distintos espacios de recreación en esa zona, son pocas las personas que se atreven a llegar por las noches.

Algunos lo hacen por miedo y otros en muestra del rechazo al gobierno actual porque la Avenida Bolívar está saturada de las estructuras llamadas árboles de la vida, que representan el poder de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, que dirigen el país con mano de hierro.

Estallido fue el 18 de abril

Una marcha en León y un plantón en el sector de Camino de Oriente y la Universidad Centroamericana (UCA), el miércoles 18 de abril, fue el detonante para que la ciudadanía se levantara en masa contra el abuso del gobierno de Daniel Ortega.

Las tres manifestaciones fueron reprimidas, pero a diferencia de las anteriores encendió la llama para que al siguiente día protestaran los universitarios y demás ciudadanos.

Según el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) al menos 353 personas han sido asesinadas.

Pasan los días y siguen contándose muertos, desaparecidos, secuestrados, torturados e intimidados por grupos que defienden a Ortega, quien no ha mostrado interés de encontrar una salida la crisis sociopolítica de Nicaragua a través del Diálogo Nacional.

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