Los cien días históricos y heroicos

¿Revolución o rebelión? La diferencia entre una y otra radica, según la Enciclopedia de Política de Rodrigo Borja, en que la primera persigue la transformación de la sociedad desde sus cimientos

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Ayer se cumplieron 100 días de la revolución o rebelión cívica del pueblo contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

¿Revolución o rebelión? La diferencia entre una y otra radica, según la Enciclopedia de Política de Rodrigo Borja, en que la primera persigue la transformación de la sociedad desde sus cimientos, mientras que la segunda busca la sustitución de los gobernantes. Y cita al filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955), quien en su obra La rebelión de las masas precisa que “la revolución es la insurgencia de los hombres contra los usos mientras que la rebelión es su alzamiento contra los abusos”.

Pero los procesos políticos y sociales no son exactos, como las matemáticas, ni puros como la química. Por lo general en aquellos se mezclan sus características, como sería el caso de la insurrección cívica en Nicaragua, que ha sido una revolución contra “los usos” al perseguir la transformación democrática de las instituciones pervertidas por el orteguismo, al mismo tiempo que es una rebelión contra los abusos de los gobernantes y por su reemplazo.

Como sea, los cien días de revolución o de rebelión ciudadana han dejado un saldo monstruoso de 448 muertes, según el último reporte de la ANPDH. Es una masacre que ha herido profundamente a la sociedad nicaragüense y horrorizado a la comunidad internacional.

Pero la rebelión o revolución pacífica de Nicaragua ha dejado también valiosas experiencias y alcanzado logros importantes.

Miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia que ha participado en el Diálogo Nacional como oponente del régimen orteguista, aseguran que lo más importante para Nicaragua ha sido el despertar de la conciencia democrática del pueblo.

En segundo lugar destacan la nueva relación de la Iglesia católica con la sociedad. La Iglesia no solo ha asumido la responsabilidad de mediación y testigo en el Diálogo, también ha dado consuelo y protección a los perseguidos y reprimidos, poniendo en riesgo la vida de los obispos, sacerdotes y religiosos y sufriendo la profanación de los templos y símbolos sagrados por parte de las diabólicas hordas orteguistas.

También se considera como un logro muy importante la misma formación de la Alianza Cívica y su interacción con otros movimientos sociales y políticos, que igualmente luchan por la justicia, la libertad y la democracia.

El pueblo de Nicaragua ha luchado en estos cien días heroicos para abrir un camino pacífico e institucional a la restauración de la democracia. Lamentablemente esta lucha ejemplar no ha podido triunfar, hasta ahora. Ha faltado el factor que finalmente inclinó la balanza a favor del pueblo en las revoluciones cívicas y pacíficas de los antiguos países comunistas de Europa Central y del Este, como fue el de que las fuerzas armadas dejaron de reprimir a los ciudadanos y voltearon sus armas contra las dictaduras totalitarias.

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