Los muertos de Ortega

Ortega habla frívolamente sobre la matanza de tanta gente y regatea las cifras de muertos, como si se tratara de las propiedades de su familia

presos políticos, Nicaragua, crisis, protestas

Sin duda que los asesores de Daniel Ortega están al tanto de los estudios sobre la desinformación en la época digital, en los cuales se asegura que nunca antes la mentira había sido tan creíble como es ahora. Y al parecer Ortega se lo cree.

Pero la idea de que la mentira es más creíble que la verdad viene de muy antiguo. El precepto malévolo de “miente, miente, que de la mentira algo queda”, fue acuñado en el siglo I después de Cristo por un consejero de Alejandro Magno y 19 siglos después el ministro de Información de Hitler, Joseph Goebbels, lo adoptó como su principio en el manejo de la propaganda nazi.

Basado en la premisa de que la gente acepta fácilmente la mentira, Ortega ha dado últimamente entrevistas a cadenas internacionales de televisión —incluyendo a Fox News de los Estados Unidos (EE.UU.), que según se dice es la favorita del presidente Donald Trump—, para presentar su visión alternativa de la situación de Nicaragua basada en negaciones de la realidad y mentiras descaradas.

Por ejemplo, en la entrevista que concedió a Andrés Oppenheimer, de la cadena CNN, transmitida ayer en la noche, el dictador Ortega dice que son “solo” 195 los muertos causados por la represión contra las protestas que él llama “intentona golpista”, no los 295 que reconoce la CIDH y mucho menos los 448 registrados hasta el 25 de julio por la ANPDH.

Ortega habla frívolamente sobre la matanza de tanta gente y regatea las cifras de muertos, como si se tratara de las propiedades de su familia o cifras del presupuesto nacional. Para el despiadado dictador la vida humana ajena no es sagrada ni reconoce que su respeto es el valor fundamental de la convivencia social.

Pero aunque Ortega disminuya la cantidad de muertos por la represión, todos ellos están presentes en la realidad, están en las listas de los organismos de derechos humanos y sobre todo en el seno de las familias en las que ha quedado un vacío que nada ni nadie puede llenar. Los muertos están presentes en el dolor de las madres y los padres que los lloran y nunca los olvidarán. Están incluso dentro del clóset del dictador y la vicedictadora, desde donde los condenan y los acusarán hasta sus últimos días.

Ortega dijo mentiras a Fox News creyendo que con ellas podría engañar al presidente Trump. Pero la realidad y la verdad siempre prevalecen y con mucha mayor razón cuando se trata de una monstruosa matanza como la que ha perpetrado la dictadura orteguista para reprimir la lucha cívica de los ciudadanos.

Fue por eso que inmediatamente después de la entrevista del dictador criollo con Fox News, el vicepresidente estadounidense Mike Pence declaró que “la propaganda de Ortega no engaña a nadie y no cambia nada”. Y ayer la Casa Blanca responsabilizó personalmente a Ortega y Murillo por la “violencia indiscriminada” y la “brutalidad policial” contra quienes piden reformas democráticas; y reiteró la oficina del presidente Trump que “unas elecciones libres, justas y transparentes son el único camino hacia la restauración de la democracia en Nicaragua”.

Ciertamente que Ortega no engaña a nadie.

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