Sistema eléctrico fue afectado por la crisis sociopolítica que enfrenta Nicaragua

La disminución de la demanda de energía de grandes, medianos y pequeños negocios demuestra que la economía está entrando en desaceleración

Sistema Eléctrico

Este año se desarrollaría un proyecto eólico pero ahora ya no se contempla en los planes. LAPRENSA/ARCHIVO

A raíz de la crisis en Nicaragua, desde abril pasado, las metas en el sector eléctrico se han visto afectadas, de tal manera que varios proyectos de energía renovable ya no se contemplan, la generación y demanda de energía se ha estancado, y la exportación a la región —la cual es necesaria para abaratar costo— se mantiene en cero.

“Se nota una disminución de la generación, según las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN), en junio la generación se redujo en 40,969 megavatios, lo que implica una variación mensual de -11 por ciento”, señaló Javier Mejía, especialista del Centro Humboldt.

Menos generación de energía implica que el sistema eléctrico tuvo menos demanda de electricidad o que se está operando con pocas reservas, lo que indica que ante cualquier eventualidad el país está vulnerable a quedar a oscuras.

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“La disminución de la demanda nacional demuestra que la economía está entrando en desaceleración, lo cual se ve reflejado en una disminución del consumo de energía de los grandes consumidores y así como pequeños y medianos negocios, quienes han disminuido su consumo”, dijo Mejía.

Energía verde en “stand by”

Otra muestra de que el sector eléctrico también se ha visto afectado con la crisis es la inversión en energía renovable, ya que según el Plan de Expansión, a la fecha debería estar en prueba de generación una planta de energía solar y otra eólica, pero los proyectos están atrasados y uno de ellos ya no se contempla realizar, según los avances presentados por la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel).

Un informe señalaba que a inicios del año 2018 entraría a generar el proyecto fotovoltaico El Velero, de 12 megavatios del empresario italiano Vicenzo Esposito, también inversionista de los Go Kart, pero dicho proyecto lleva un avance del cincuenta por ciento y posiblemente no arranque este año, dijo una fuente cercana del sector.

El otro proyecto es una planta eólica, proyecto ya ni se menciona en los avances de Enatrel.
El tercer proyecto y el único que ya está a prueba es la planta de biomasa del ingenio Benjamín Zeledón (Casur), que, según Mario Amador, gerente del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), entrará en noviembre.

Mejía explica que el estancamiento de dos de los tres proyectos programados afecta las metas de participación de energías renovables en la matriz de generación eléctrica, ya que Nicaragua no es un país productor de petróleo, por lo tanto tienen que importar, ya sea para la generación eléctrica. Según datos del BCN, el país de enero a mayo de este año, importó de fuel oil (derivado del petróleo para generar energía), lo que equivale a 20 millones de dólares, siendo que los meses de marzo y abril no hubo generación.

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Normativa de generación distribuida

El país antes de la crisis también tenía pendiente la aprobación de la normativa de generación distribuida, mecanismo que le permitiría al consumidor tener un medidor bidireccional para generar su propia energía renovable y el excedente venderlo al sistema, bajando sus costos energéticos.

“Cuando se aprobó la reforma a la Ley de industria eléctrica y se incluyó el término de generador distribuido, se tenían muchas expectativas de que dicha reforma trajera consigo una normativa técnica que fomentara el uso de energías renovables, principalmente la energía solar para la generación distribuida, pero ya han pasado siete meses y la seguimos esperando”, afirmó Mejía.

En el sector había quedado pendiente el tema de la reducción de las pérdidas técnicas y comerciales en la distribución de energía, que hasta el 2017 era del 24 por ciento. A la vez el sector empresarial estaba discutiendo la reforma del pliego tarifario, para eliminar los subsidios cruzados y hubiera un precio más justo.

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Año clave para el sector eléctrico

Javier Mejía, especialista del Centro Humboldt, expresó que este año era clave para el sector eléctrico, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está ejecutando el Programa del Fortalecimiento de este sector, que en primera instancia contempló la eliminación del subsidio, como condicionante para un préstamo.

Este préstamo contemplaba la reducción del subsidio a la población en la tarifa social hasta el 2022, la reducción de las pérdidas eléctricas, así como auditorías para los sectores involucrados. A esto hay que sumarle que con la reducción del subsidio que se aplicó en abril; los consumidores ese mes se comenzaron a quejar por alteración en el consumo, de tal manera que en la redes se invitaba a la desobediencia civil (que la gente no pagara su factura) en forma de reclamo a la empresa distribuidora.

No hay excedente

Hasta el 27 de julio de este año, las exportaciones de energía de Nicaragua se mantenían en cero, cuando el año pasado, para esta fecha, se acumulaba una venta de 1,025 megavatios, esto indica que el país está operando sin excedente, expuso Javier Mejía, especialista del Centro Humboldt.

Además explicó que el país está sujeto a la posibilidad de apagones en algunas zonas del país, dado que como nación tiene comprometida la venta de su energía con respecto a la demanda nacional, pero a veces esta última resulta mayor.