Fiscalía de Nicaragua relata una inverosímil historia sobre el asesinato de la estudiante brasileña por un exmilitar

La Fiscalía lo acusó de homicidio y portación ilegal de arma de fuego, con lo que se estaría librando de ir muchos más años a la cárcel

estudiante brasileña

Raynéia Gabrielle Lima, la estudiante brasileña asesinada por paramilitares en Managua. LA PRENSA/ TOMADA DE FACEBOOK

El empleado de la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic), Pierson Gutiérrez Solís, de 42 años, admitió el 1 de agosto —feriado en Managua— después de una audiencia preliminar a puerta cerrada, haber matado a la brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha, estudiante de sexto año de Medicina en la Universidad Americana (UAM).

La Fiscalía lo acusó de homicidio y portación ilegal de arma de fuego, con lo que se estaría librando de ir muchos más años a la cárcel si fuere acusado por el delito de asesinato.

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La Fiscalía apareció con una increíble acusación donde culpa a la joven de haber provocado su muerte por conducir de forma “descontrolada y con actitud sospechosa”.

Un fantasioso relato

Según lo que presentó la Fiscalía, el 23 de julio, día en que sucedió la muerte de la estudiante extranjera, a eso de las 10:00 p.m. el exmilitar Pierson viajaba a bordo de su vehículo placas M 190591 rumbo a Managua, tras regresar de Ciudad Sandino hasta donde supuestamente fue para buscar un local de alquiler donde abrir una escuela de taekwondo.

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Continúa el relato que a eso de las 10:40 p.m. cuando transitaba por la Suburbana, Pierson decidió dirigirse de los semáforos del Colegio Americano 300 metros al norte para “conversar con los guardas de seguridad de esa zona sobre capacitación técnica”, según la acusación de la Fiscalía.

En la zona “por casualidad” dos de los guardas de turno son conocidos de Pierson. Se trata de Henry Uriel Navarrete Ramírez y Javier Videa Reyes, quienes trabajan para la empresa Displuton S.A., ambos guardas estaban en la caseta de seguridad, ubicada a 25 metros de la entrada al residencial San Ángel. Cada vigilante tenía asignada una escopeta calibre 12, según la Fiscalía.

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“Siendo que los vigilantes y el acusado son conocidos, este detuvo la marcha y se bajó a conversar con ellos y conocer si habían recibido capacitaciones sobre defensa personal y uso de armas de fuego por parte de la empresa de seguridad para la que trabajan y luego ofrecer sus servicios a dichas empresas”, dice la acusación.

A eso de las 10: 50 p.m. aparece por el sector en mención, la víctima en su carro color plateado, placas M 170620, vidrios polarizados, en busca de su novio Harnet Nathan Lara Moraga. Esta, dice la Fiscalía, supuestamente andaba perdida en la zona, se estacionaba, luego aceleraba bruscamente y entró al residencial San Ángel.

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“Debido al comportamiento y movilización errática del vehículo que conducía la víctima” dice la Fiscalía que los guardas dijeron al procesado que ese carro lo miraban sospechoso y “expresaron sentir que sus vidas estaban en peligro” por todos los sucesos que ocurrieron en la zona en días anteriores, cuando universitarios tenían barricadas en el sector de la rotonda universitaria y que “la actitud del carro plateado era sospechosa”.

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Pierson supuestamente les dijo a los guardas que andaba un arma en la valijera del carro y la fue a sacar por si ocurría una agresión. El arma era un fusil, marca colt Carabine M4, calibre 5.56 milímetros, color negro, sin serie visible, con su porta fusil color café y su cargador con proyectiles.

¿Por qué disparar?

Según el Ministerio Público, Pierson les dijo a los dos vigilantes que estaban con él que el arma de alto calibre la había comprado hace tres años en el mercado Oriental. La portación de ese tipo de armas es ilegal.

En eso vieron que el vehículo salió del residencial a “gran velocidad” hacia el puente de la rotonda universitaria o Rigoberto López Pérez. Los guardas se refugiaron en su caseta y uno de ellos hizo un disparo preventivo al aire y Pierson a seis metros de la caseta se colocó detrás de un poste de luz y disparó contra el vehículo de la joven brasileña cuando venía de frente. La joven no se detuvo y cuando pasó, Pierson siguió disparando a medida que el auto se alejaba, según la acusación.

Piden pena mínima

Durante la audiencia preliminar, el juez hizo control de legalidad de la admisión de hechos de Pierson. Luego se procedió al debate de la pena donde la Fiscalía pidió 15 años de prisión por homicidio y un año por portación ilegal de arma de fuego. En tanto, su defensa Walter Erick Solís pidió la pena mínima de diez años de prisión por el homicidio y un año por la portación.

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Se desconoce la fecha de lectura de sentencia y si hubo representante de la víctima en la audiencia, porque esta fue a puertas cerradas y sin ningún conocimiento público, pese a lo mediático del caso.

En casos donde una de las partes de un juicio es un extranjero se personan en el lugar diplomáticos de la embajada del país correspondiente en Nicaragua, pero se desconoce si estuvieron funcionarios de la embajada brasileña.

Alevosía y saña

El exfiscal Róger Alvarado dice que la Fiscalía hizo una mala tipificación de los hechos, puesto que considera hubo alevosía porque el procesado sabía que la víctima no iba acompañada, ni portaba algún tipo de arma con que pudiera repeler el ataque. También está presente la saña porque disparó a ráfaga, asegurándose que la víctima no sobreviviera.

Lo increíble del relato del Ministerio Público es que el procesado, además de andar buscando en Ciudad Sandino a altas horas de la noche un local para alquilar, pretendía capacitar a personas sobre el uso de armas de fuego sin ni siquiera tener permiso de la Policía Nacional para portar arma de fuego. Prueba de ello es que la Fiscalía lo acusó de portación y uso ilegal de arma de fuego.

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Un familiar del procesado comprobó a LA PRENSA que Pierson es trabajador activo de la empresa Petronic y de Gas Natural y el día de los hechos lo hacían trabajando en dicha empresa.“Nosotros lo hacíamos trabajando y la sorpresa en la mañana es que lo señalaron de eso que sucedió”, dijo el familiar, quien también confirmó que la mamá de este supo de la audiencia en los juzgados.

Petronic fue dirigida desde 2007 hasta julio por Francisco López, tesorero del presidente Daniel Ortega, y uno de los más prominentes vecinos del reparto Lomas de Monserrat, donde ocurrió el crimen que las autoridades mantienen bajo gran sigilo.

Más inconsistencias

La Fiscalía hace el recorrido de uno de los múltiples proyectiles detonados y dice que atravesó todo el carro, porque entró por el stop trasero hasta llegar a impactar en el abdomen de la estudiante brasileña. Sin embargo, la autopsia del Instituto de Medicina Legal revela que la muchacha de 31 años recibió dos disparos, uno en el tórax y otro en el abdomen.

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La joven brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa “ya herida siguió su marcha y recorrió 104 metros hacia el sur, deteniéndose al lado derecho de la vía, abrió la puerta derecha delantera izquierda y se bajó del vehículo, y se sentó sobre el pavimento”, resume la acusación la fatalidad de la víctima.

Minutos después llegó al lugar Harnet Nathan Lara Moraga, novio de la joven, quien la cargó y la trasladó al Hospital Militar donde murió durante una cirugía.

Según autopsia, la causa de la muerte fue hemorragia interna, por estallido hepático, más perforación pulmonar, provocado por heridas de arma de fuego.

Fiscalía con paño tibio

La Fiscalía acusó al exmilitar Pierson Gutiérrez de homicidio y portación ilegal de arma de fuego, a pesar que los hechos cumplen con las características de un asesinato, explicaron abogados penalistas. “Hay premeditación, puesto que el acusado ya estaba en lugar al acecho esperando que pasara la víctima, era casi la medianoche, el lugar estaba oscuro y solitario”, dijo el abogado Nelson Cortez. La pena por homicidio es de 10 a 15 años de cárcel, mientras la pena por el asesinato es de 20 a 30 años de cárcel, según el Código Penal de Nicaragua.

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