“Llévenme ante su líder”

A Ortega-Murillo le cuesta entender que no hay conspiración de derecha, de izquierda, y menos, de la Iglesia

Las viejas películas sobre ovnis y alienígenas siempre comenzaban: “Take me to your leader” o “preséntenme a su líder”. A Ortega-Murillo le cuesta entender que no hay conspiración de derecha, de izquierda, y menos, de la Iglesia.

La ausencia de caudillos, aumenta el sufrimiento causado a los privados arbitrariamente de libertad y la frustración de quienes les interrogan ilegalmente en cautiverio. “¿Quiénes son los líderes golpistas?”, “¿dónde están las armas?”, “¿quiénes las esconden?” Preguntas sin respuesta porque somos unos 5 millones de autoconvocados desarmados, sin caudillos…

Las elecciones primarias uninominales permitirán que los líderes sean electos por el soberano en vez del dedo de los caudillos. Con primarias dentro de las alianzas y segunda vuelta obligatoria, se podrá responder a la pregunta: ¿Quiénes son sus líderes?: Los líderes serán quienes surjan del proceso electoral, exigirlos antes, es fomentar el caudillismo que nos tiene donde estamos.

Porque hay embajadores y diplomáticos aquí y en el exterior, especialmente algunos senadores norteamericanos que repiten “take me to your leader” y ¿qué o quién viene después? obsesionados con supuestos vacíos de poder resultantes del cambio de régimen. Ellos nos recuerdan que “después de Somoza, cualquier cosa”. Ciertamente cualquier cosa vino, destruyó al país y se quedó durante 4 décadas, desde arriba o desde abajo. Paralelamente, los empresarios que se metieron a políticos a finales de los 70 salieron trasquilados, confiscados y desterrados. Es natural que sean cautelosos, pues “el que se quema con leche…”

Pero esa ausencia de caudillos no es una falencia de la oposición sino el resultado combinado de una sociedad anti-caudillo, cansada y asqueada de líderes mesiánicos e insustituibles que demanda elecciones por un lado, mientras el desgobierno ha judicializado la política, partidizando la justicia para evitar que surjan líderes como Medardo Mairena, modificando leyes ex-post para facilitar acusaciones falsas, sin acceso a defensores especializados, enjuiciándolos en base a una ley ad-hoc, con efectos retroactivos, dictando condenas disuasivas para hacer prohibitivo el costo personal del involucramiento. .

Hay líderes en la Alianza Cívica de probada honradez como el doctor Carlos Tünnermann, campesinos pro soberanía, jóvenes del sector privado y agrícola, participantes del movimiento obrero y de mujeres, líderes regionales indígenas y afrodescendientes y estudiantes con poca experiencia pero con muchos valores, que se sitúan más al centro del espectro político que algunos partidos gobernantes en el NAFTA. Ese liderazgo de la Alianza Cívica, reforzada y remozada estaría a cargo de la transición hasta que tomen posesión los líderes electos. “Ningún vacío. Lo que viene después son líderes y no caudillos”.

El autor fue canciller de Nicaragua 2002-2007

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