La «normalidad» no ha llegado a la mansión de los Ortega-Murillo en Managua

Desde el mes de mayo el presidente designado, Daniel Ortega, aumentó y reforzó el perímetro de seguridad del reparto El Carmen, en Managua; este aún permanece.

El presidente designado, Daniel Ortega, mantiene sus barricadas, pese a que su mismo gobierno asegura que Nicaragua volvió a la «normalidad» LA PRENSA/JADER FLORES

El afán del régimen del presidente designado Daniel Ortega, por quitar los tranques puestos por la población, dejó dolor y sangre en el país; sin embargo, él sigue atrincherado en la fortaleza de El Carmen, donde además de policías armados, al menos hay unas veinte barricadas o retenes.

La seguridad de Ortega fue creciendo a medida que las protestas cívicas, que demandaban su salida, incrementaban. Su cerco de seguridad se empezó a “comer” las calles aledañas de reparto El Carmen, en Managua y lo mantiene pese a que en el discurso oficial todo volvió a la “normalidad”.

Ortega empezó a colocar sus propias barricadas, aumentó el número de los oficiales de la Policía y encadenó miguelitos; estos últimos destacan por su gran tamaño.

Roberto Cajina, experto en temas de seguridad, explica que en cualquier país del mundo, deben ser protegidas las vidas de las autoridades principales; sin embargo, en Nicaragua, lo que ha pasado es un atrincheramiento de toda la familia Ortega-Murillo, lo que significa “una especie de obsesión por el poder y el temor a perder ese poder”, expresó.
Cajina tomó como referencia el viejo refrán “el que no la debe no la teme” para explicar que Ortega se ha atrincherado de esa forma porque debe muchas cosas, y por ende, también teme.

Su gobierno respondió con violencia las protestas cívicas que iniciaron en abril, además de organizar grupos de paramilitares para ejecutar las “operaciones limpiezas”, quienes, después, izaban banderas rojinegras y capturaban a los disidentes de Ortega.

La violencia del gobierno ha dejado más de 440 muertos, cientos de heridos, desaparecidos y presos políticos.
Pese a que la Ley 872, Ley de Organización de la Policía Nacional, se contempla el establecimiento y aplicación de un sistema de medidas preventivas y procesos operativos de forma permanente, circular o escalonada, mediante el uso de medios técnicos, de apoyo y de protección necesarios para garantizar la vida e integridad física, en el ámbito público y privado, a varias personalidades, incluidos Ortega y su familia; estos se han convertido en prisioneros de su propia seguridad, valora Cajina.

Vallas metálicas y miguelitos complementan la seguridad de la familia Ortega Murillo.
LAPRENSA/JADER FLORES

“Entiendo que sucede es el temor a sufrir algún tipo de agresión, algún tipo de atentado”, indicó el especialista en temas de seguridad.

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Seguridad de las dictaduras

El nivel de seguridad del que se vale el presidente designado, Daniel Ortega, es comparado con los gobiernos de Venezuela y Cuba, ambos considerados dictaduras. Según el experto en temas de seguridad, Roberto Cajina, el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, tenía una situación de seguridad similar a la de Ortega. Es el miedo, el temor y la falta de confianza en la población.

Roberto Cajina, especialista en temas de seguridad, explica que los Ortega Murillo son presos de su propia seguridad.
LAPRENSA/JADER FLORES

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