Gustavo Mohme, presidente de la SIP: «La prensa no es la que provoca los disturbios»

Visitó un país en luto. Gustavo Mohme, presidente del organismo, expresa su admiración por la forma heroica en que se ejerce periodismo en las condiciones adversas impuestas por el gobierno de Daniel Ortega.

Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP. LA PRENSA/JADER FLORES

Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director del periódico peruano La República, dejó Nicaragua la semana pasada particularmente impresionado por la visita a la iglesia Jesús de la Divina Misericordia, una parroquia que fue acribillada por los paramilitares que abrieron fuego el 13 de julio pasado porque en su interior se refugiaban estudiantes que protestaban contra el gobierno de Daniel Ortega.

Mohme visitó el país durante tres días, al frente de una misión conjunta de la SIP y Reporteros Sin Fronteras (RSF), escuchando testimonios de periodistas, directores de medios de comunicación independientes y miembros de la sociedad civil, quienes contaron el drama que se vive en Nicaragua desde el pasado 18 de abril, cuando comenzó la represión policial y de fuerzas paramilitares contra las protestas civiles que demandan la renuncia de Ortega.

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En medio de la crisis, en la que han muerto 448 personas —una de estas periodista— los profesionales independientes también han sido blanco de la agresión oficial. Los reporteros son golpeados, asediados, robados sus equipos, acusados de actos terroristas, perseguidos, detenidos por la Policía como delincuentes.

Ha habido censura a los medios televisivos, instalaciones apedreadas, radios quemadas, pero el hecho más triste fue el de Ángel Gahona, quien fue asesinado cuando transmitía en vivo un operativo policial en medio de una protesta ciudadana en Bluefields, en el Caribe Sur nicaragüense.

¿Esta situación de Nicaragua es particular o con qué países se puede comparar?

Es muy grave. Previo a los hechos de abril, que fue el detonante que provocó las movilizaciones ciudadanas, ya existía una situación seria por el control del Gobierno, el manejo de casi el 80 por ciento de la televisión en el país, que , además concentraba prácticamente toda la publicidad oficial. Esa es una situación seria, anómala.

¿Es decir que desde antes de la crisis de abril, Nicaragua ya era vista con preocupación por la falta de libertad de expresión?

Claro, pero se agrava después de la crisis. Primero dijeron que eran delincuentes, ahora que son terroristas, entendiendo que son los pocos medios independientes los que están afrontando esta situación de crisis y no es así. Los medios independientes lo que hacen es reflejar la realidad. Algunos medios eran paraoficialistas, pero en determinado momento han tenido que abrir sus noticieros a la realidad, porque la magnitud de los asesinatos era de tal envergadura que no podía ocultarlo, entonces, yo creo que es una situación grave, porque a partir de allí, el Gobierno está actuando persiguiendo, apresando dirigentes, mandándoles auditorías sobre los ingresos, pidiéndoles las planillas, pidiéndoles (el número de) las personas que trabajan, para saber cuánto ganan, accediendo a direcciones, a teléfonos y es una suerte de auditoría usar los esquemas de Gobierno más como una suerte de espionaje, amedrentamiento.

¿Qué valoración tenían sobre la libertad de expresión en Nicaragua antes de la crisis de abril?

El control de los medios de comunicación, la compra de canales por grupos vinculados al Gobierno, el manejo de parte de los hijos de (Daniel) Ortega, el uso y el trasiego de la publicidad oficial para sostenerlos y mantenerlos, eso en lo que concierne a la prensa. Eso ya configura una situación seria, un intento de monopolizar la transmisión de la información. Frente a eso existían pocos medios. Yo la verdad, después de escuchar a periodistas de Managua y del interior del país, a mí me parece que están ejerciendo el periodismo en forma heroica. Lo que hacen demuestra un temple y un compromiso con la independencia y la verdad admirable, es un ejemplo. Esos pocos medios hoy día son objeto de la mayor atención por parte del Ejecutivo, que se toma una serie de molestias para irlos afectando en todas las instancias posibles, judiciales, fiscales, personales, agresiones de todo tipo, de difamación, es decir, es una situación inaceptable

¿Cuál es la causa que está llevando a esta situación?

Es una errónea percepción del Gobierno. El presidente Ortega piensa que eliminando la prensa independiente gobernará una Nicaragua que no existe. Hay una Nicaragua que desde mi perspectiva se está expresando vigorosamente, pese a las muertes, y va a tener que escucharla. No es un tema de acallar a los pocos medios de comunicación, es un país que está reclamando y está gritando por algo.

¿Qué es lo que más le impactó de los testimonios?

Yo los recibí, pero cuando estuvimos en la iglesia Jesús de la Divina Misericordia realmente me sentí abrumado. Estaba justo en las fiestas marianas, una gran festividad, una gran alegría de la gente, se percibía la fe. Y después entrar a la sacristía y ver las balas, estar dentro, orificios en las ventanas, en el púlpito, en las mismas imágenes que van a quedar como un testimonio de una barbarie que nunca debió ocurrir, donde murieron dos personas. Eso es un símbolo de lo que no debió pasar, pero después, regresando al hotel, pasamos por la plaza Jean Paul Genie, donde había alrededor de 200 cruces, que reflejan la desaparición y la pérdida de una cantidad de personas inocentes. Yo la verdad no entiendo cómo puede haber autoridades que tengan un desprecio por la vida y ni siquiera consideran esto para una investigación. El hecho de que no muevan un dedo los señala a ellos como culpables.

¿Qué refleja un Gobierno que no permite la libertad de expresión?

La historia nos demuestra que un gobierno que no termina escuchando a sus países termina, tarde o temprano, siendo removido de su cargo. No entender que la prensa no es la que provoca los disturbios, sino quien comunica y quien transmite información, es volver a las épocas prehistóricas

¿Cuál es la situación de Nicaragua en comparación con otros países de la región?

No puedo decir que en México, Venezuela la situación sea peor, pero ya que Nicaragua se esté equiparando a esos países es algo por qué preocuparse, con la diferencia de que en México el crimen organizado es una amenaza, pero no es una agresión del Estado, que emerge del Estado como en Nicaragua. En México hay algunas instancias que investigan, hay ciertos aspectos que no se pueden definir como indefensión, aunque el grado de violencia es probablemente mayor, pero hay determinadas instancias a las que se puede recurrir. Acá (en Nicaragua) no hay ninguna instancia a la que pueda ir un periodista, aunque haya sido agredido, robado, no hay dónde denunciar.

¿Qué antecedentes hay de un presidente que nunca ha dado una conferencia de prensa ni una entrevista a los medios de comunicación nacionales?

Es muy raro, pero no solo eso. Los miembros del Gobierno tienen prohibido declarar para los medios y los que se toman la libertad de hacerlo fueron despedidos de inmediato. Ese es un deseo de monopolizar la narrativa de la historia de lo que pasa acá, de que exista un solo narrador de lo que pasa en este país. Y eso sabemos que se cae como un castillo de naipes cuando las cosas ocurren. Pretender que un solo discurso va a definir la historia de Nicaragua, eso es una utopía y eso Ortega lo debería de tener clarísimo, porque él estuvo del otro lado durante muchos años.

¿Qué puede hacer la SIP por un país que tiene estos problemas?

Primero expresar nuestra solidaridad. Yo creo que eso es importante. Nosotros también hemos sufrido en Perú, en la época del fujimorismo y para nosotros era importante el aliento en circunstancias complicadas. Y en segundo lugar es levantar la voz, que sean escuchados en el continente y eso tenemos mecanismos, tenemos asociados, seguro que van a recibir nuestro informe y lo van a difundir, para que el mundo esté atento a lo que está pasando en este país.

¿Tenía miedo de venir a Nicaragua?

Había preocupación. Existía un temor sin duda, no lo voy a negar, pero primó, como prima más en los periodistas que quieren cubrir una manifestación, el deseo de hacer algo por la libertad de expresión, por conocer la verdad.

30 reuniones para indagar

Gustavo Mohme Seminario es director del diario La República de Perú y presidente la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Estuvo en el país tres días, encabezando una misión conjunta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) para conocer el estado de la libertad de expresión en medio de la crisis que vive Nicaragua.

La misión conjunta de la SIP y RSF se reunió con periodistas, directores de medios de comunicación, diplomáticos, miembros de la sociedad civil, lo que en total fueron 30 reuniones.

También solicitaron una audiencia con Daniel Ortega, a través de una carta enviada a la primera dama, vocera y vicepresidenta Rosario Murillo, pero no contestaron.

Al finalizar su misión, la SIP y RSF presentaron un informe que refleja el deterioro, la indefensión y la falta de garantías para ejercer el periodismo en Nicaragua.

No entiendo cómo puede haber autoridades que tengan un desprecio por la vida y ni siquiera consideran esto para una investigación. El hecho de que no muevan un dedo los señala a ellos como culpables”.

Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director del periódico peruano La República.

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