La maldita transición

Hay momentos en que no conviene ganar. Los “macristas” dicen que Argentina iba camino a ser la segunda Venezuela

Lenin Moreno, “heredero” de Rafael Correa y hoy presidente del Ecuador, se enfrenta al maldito dilema que implica la transición: por un lado salvar la economía del país y evitar la crisis total y al mismo tiempo acabar con las medidas demagógicas e irresponsables del populismo progresista, sin perder el apoyo de la gente.

La solución pasa por quitar subsidios, poner fin al reparto y repartija del “ asistencialismo” —tan común a todos ellos—, y asumir políticas complacientes para la inversión, el capital financiero, las grandes empresas o empresarios. Hay que atraerlos; si no, no vienen.

Es agraviante hasta el extremo comprobar como se desperdició un largo ciclo de mucho viento a favor y como ello fue utilizado para la puesta en marcha de uno de los más siniestros populismos.

Al presidente argentino Mauricio Macri le pasa lo mismo que a Moreno. Tiene que ponerle fin a los subsidios, a los déficits y atraer inversiones: en los hechos castigar a la clase media, a los asalariados, y “premiar” al capital, como camino transitorio pero inesquivable, para salir del pozo. A Macri no le convenía ganarle a Cristina Kirchner, o su candidato. No era el tiempo. Debían hundirse más y que la gente se diera cuenta.

No ocurrió así y hoy, en el marco de los mayores escándalos y casos de corrupción que involucran a la expresidenta, esta tiene más apoyo que el presidente.

Es lo que dicen las encuestas: si hoy fueran las elecciones Cristina Kirchner le ganaría a Mauricio Macri. Increíble, pero explicable. Ella, enancada en el despilfarro, llegó hasta el borde del precipicio y ahí fue que se hizo cargo Macri.

Hay momentos en que no conviene ganar. Los “macristas” dicen que Argentina iba camino a ser la segunda Venezuela. O la tercera: hay que darle espacio a Daniel Ortega, que aparentemente va camino a ello en Nicaragua.

Es triste; es terrible que esa sea la salida: que para poder pensar en la reconstrucción es preciso “llegar” a lo de Venezuela, la que parecería que aún no ha tocado fondo. Estamos hablando de un país en que el 80 por ciento de la población está en condición de pobreza y en el que la inflación, anualizada la del último mes, llega casi a un millón 700 mil por ciento.

Según Ricardo Haussman, profesor de economía en la Universidad de Harvard y exministro de planificación de Venezuela ( 1992-1993) y execonomista jefe del BID, para el “rescate” de Venezuela se necesitarán más de 80 mil millones de dólares.

Veinte mil millones debería ser en donaciones, más un financiamiento internacional (liderado por el FMI) de 60 mil millones de dólares en los tres primeros años. Y además, moratoria y una buena y generosa renegociación de la deuda externa , “con grandes quitas”.

De acuerdo con el experto todo ello es preciso, para poder volver al nivel del 2012, con suerte.

¿Hay que llegar a tanto, para que quienes hablan de medidas impopulares se callen la boca y que la gente no se sienta “ traicionada” y no les venga nostalgia?

En un artículo anterior recogíamos una reflexión de un venezolano, también exministro, quien al hablar del exilio venezolano (ya se ha ido más del 10 por ciento de la población), sostenía que esos venezolanos van a volver y que estarán al frente de la reconstrucción porque sus propias experiencias le servirán como alivio ante los esfuerzos y sacrificios que reclama el rescate de la nación.

Es un alto costo. En donde aún es posible, debería evitarse.

El autor es periodista uruguayo. Fue presidente de la SIP.

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