“Creí que me iban a matar”, el relato de un médico en El Chipote 

Médico narra el horror que vivió encerrado en El Chipote y las condiciones infrahumanas en que están los reos políticos

El doctor José Antonio Vásquez (derecha) ha denunciado los despidos de al menos 240 trabajadores de la salud y socorrió a quienes necesitaron ayuda durante las protestas contra el Gobierno. LA PRENSA/U.MOLINA

El día que la Policía se llevó al doctor José Antonio Vásquez a la Dirección de Auxilio Judicial, El Chipote, pensó que lo iban a matar. Era mediodía del sábado 25 de agosto cuando él y su amigo Francisco Ortega tomaban un café cerca de la rotonda Jean Paul Genie, hasta este lugar llegó un grupo de oficiales a detenerlo, no le enseñaron ninguna orden judicial, ni le dijeron por qué lo estaban deteniendo. Creyó que no viviría para contar el horror vivido en el penal más tenebroso de Nicaragua.

«Llegaron con muchas unidades de Policía y muchos oficiales a detenerme. Yo pensé que me iban a matar, porque ese es el temor que tiene uno… No me golpearon, sí me dijeron que ellos solo siguen ordenes y la guardia operativa dijo que yo andaba en un vehículo sospechoso, ‘nosotros solo cumplimos nuestro deber y tenemos que llevarlo’, no tenían ninguna orden, no me enseñaron nada, yo pensé que me iban a matar y no es que quiera morir pero realmente se que mi manera de pensar a otros no le va a gustar», dijo el médico.

Cuando los oficiales se llevaron al doctor Vásquez, su amigo –quien también es abogado– lo siguió hasta El Chipote, en ese lugar él se presentó como su abogado defensor y pidió una explicación, pero los policías le dijeron que se fuera porque de lo contrario lo iban a encerrar a él también, a lo que Ortega respondió que él no iba a abandonar a su amigo, por lo que a él también lo encarcelaron.

Estando encerrado «empecé a sentir la forma humillante, el trato denigrante. Una persona aunque esté presa tiene derecho a que la traten de forma humana y eso es lo que falta… me quitaron la ropa, me dejaron desnudo, esposado toda la noche, me sacaron entre cuatro y cinco veces para interrogatorios con personas diferentes», relató el doctor Vásquez.

José Antonio Vásquez es médico especializado en Ginecología. LA PRENSA/U.MOLINA

Buscan a los líderes

En cada interrogatorio el doctor recuerda que le preguntaban ¿Quién es el líder de los médicos? ¿Quién les está pagando? ¿Por qué andan trasladando terroristas? Por lo que consideró que»ellos andan detrás de los líderes, quieren descabezar los movimientos sociales, los movimientos de protestas cívicas implementando el terror, yo considero que lo que querían a nivel general era hacerme ver el terror que puedo pasar si vuelvo a caer en sus manos».

«Las condiciones ahí son… todos desnudos, condiciones infrahumanas con olor a orines, a moho, a heces fecales, con un montón de zancudos encima, con una humedad terrible pero esas son las condiciones. De repente llegan y te sacan y tenés que poner las manos y agachar la cabeza. Simple y sencillamente es la manera de presionarte, de hacerte sentir que no vales, para hacerte sentir que ellos mandan, que son la ley y que están por encima de uno, yo siempre digo que nos pueden quitar nuestra libertad pero jamás nos van a quitar nuestra manera de pensar», relató el médico.

Luego de pasar una noche en el penal el médico fue liberado el domingo a las 9:30 de la mañana, al salir un oficial le dió un “consejo”. «Tuviste suerte esta vez, te doy un consejo y no lo interpretes como amenaza, aquí muchas personas salen y vuelven a entrar, hay que apreciar la vida», rememoró Vásquez.

Amenazado por paramilitares

Tanto el doctor José Antonio Vásquez como su colega Francisco Ortega fueron liberados la mañana del domingo. Ambos son retirados del Ejército de Nicaragua y en los últimos cuatro meses han ayudado a quienes les solicitaron atención médica.

De acuerdo con el doctor Vásquez, antes de ser arrestado, había sido amenazado por un sujeto encapuchado y en varias ocasiones vio oficiales de la Policía afuera de su clínica.

“Antes que me pasara este evento el fin de semana, ya venía sintiendo que de una u otra manera me venían persiguiendo, me venían dando seguimiento, porque con anterioridad me quebraron uno de mis vehículos, un señor encapuchado con una AK me la enseñó, hizo como que iba a disparar y se tocó la frente… Posteriormente afuera de mi clínica estaba la Policía en dos ocasiones y eso no es algo normal”, relató el médico.

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