Tomas de tierras en carretera suburbana pueden incrementar vulnerabilidad de Managua ante lluvias

Las tomas de tierras no solo provocan inseguridad de la propiedad privada. En el caso de los precaristas asentados en la carretera Suburbana aumentan la vulnerabilidad de Managua frente a las escorrentías.

Managua 27 de Junio 2018 Tomatierras del sector Pista Suburbana realizan contruccion de champas plasticas en el terreno tomado de manera ilegal en la zona. Foto Jader Flores/ LA PRENSA

Las tomas de tierras en el país no solo promueven la inseguridad de la propiedad privada, ya que en el caso de los precaristas que se asentaron a lo largo de la carretera Suburbana, en Managua, también impactan en la impermeabilización del suelo y el incremento de los niveles de escorrentías aguas abajo.

Managua es una ciudad vulnerable ante las inundaciones, principalmente los barrios del nuevo centro y orientales. Solo en el 2017 la Alcaldía de Managua había contabilizado setenta puntos críticos.

Para el ambientalista y director del Centro Humboldt, Víctor Campos, con una lluvia promedio y tomando en consideración las tomas de tierras en esa parte alta de la ciudad, se podría observar mayor cantidad de agua corriendo sobre la superficie.

En dependencia de la fuerza de las escorrentías estas podrían causar daños en la infraestructura y en las viviendas de los capitalinos (anegaciones).

Campos explica que la impermeabilización de los suelos repercute en menor infiltración del agua y, por ende, disminuye el volumen del recurso hídrico subterráneo. Mientras tanto, las escorrentías sobre las superficies se vuelven más intensas y en algunos sectores incrementan el nivel de exposición ante deslizamientos o inundaciones.
Algunas de las casas improvisadas de los precaristas ubicados en el sector de la Suburbana están asentadas en pendientes muy inclinadas, tendientes a deslizamientos —el riesgo aumenta cuando los suelos están saturados—.

Asimismo, la fuerza de las corrientes facilitaría la aparición de nuevos cauces naturales, explicó Campos. Por su parte, el agrometeorólogo del Centro Humboldt, Agustín Moreira, recordó que septiembre y octubre son los meses más lluviosos de la temporada. Se espera que la intensidad de las precipitaciones no sean similares a las del año 2017, sin embargo la aparición de fenómenos meteorológicos favorecería la generación de más precipitaciones.
Moreira señaló, en referencia a los tomatierras, que toda planificación mal elaborada ocasiona altos riesgos e incrementa la vulnerabilidad de los territorios, principalmente ante lluvias copiosas que encuentran suelos sin cobertura boscosa.

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El país seguirá siendo afectado por bajas presiones y ondas tropicales, explicó Moreira. Esto, después que la canícula —un mes de ausencia de lluvias— se prolongó en el sector de occidente.

Las actuales condiciones climáticas están bajo el impacto de la transición del Enso neutral (ni Niño ni Niña) hacia el fenómeno del Niño que provocaría déficit de lluvias en el año 2019, según los pronósticos.

Sumado al nuevo factor de los tomatierras, que inició en el mes de mayo, poco después del estallido de las protestas contra la fallida reforma a la seguridad social, el despale en la cuenca sur de Managua ha sido uno de los agravantes de la alta vulnerabilidad de la capital ante las precipitaciones.

Los ambientalistas han insistido en la reforestación de esa zona de la capital, en especial, para que se fortalezca la recarga hídrica. Sin embargo, el Gobierno ha promovido que precaristas sigan avanzando con la huella urbana en terrenos tomados.

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Todo los privilegios

Las tomas de tierras se han extendido a nueve departamentos del país; en algunos, los que dominan la propiedad privada son sujetos encapuchados y armados que no dejan que nadie se acerque, mientras que en otros casos, como en Managua —Country Club, Suburbana, Sabana Grande—, los precaristas han empezado a mejorar las improvisadas viviendas de cuatro palos y plástico por estructuras de zinc y tablones. También cuentan con servicio de agua potable y conexión eléctrica.
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