Violeta Granera: «Me pone nerviosa incumplir con horarios y compromisos»

Es licenciada en Socióloga y desde los años ochenta, como exiliada en Guatemala, empezó su rol como defensora de derechos humanos

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LA PRENSA/ Óscar Navarrete

Violeta Granera Padilla es originaria de León y tiene 67 años. Es licenciada en Socióloga y desde los años ochenta, como exiliada en Guatemala, empezó su rol como defensora de derechos humanos en una asociación que apoyaba a los nicaragüenses migrantes por la guerra. De niña quería ser doctora. Confiesa que fuma desde muy joven y le gustaría escribir un libro.

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¿Música favorita?

Los boleros, el tango y ahora de vuelta, la música de protesta.

¿Cuál cree que es su mayor virtud?

La empatía. Me involucro en los problemas de los demás y trato de hacer lo mejor que puedo por apoyar.

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¿Qué quería ser de grande cuando era niña?

Doctora. Inicié estudios de Medicina pero no seguí esa carrera.

¿Qué hace los fines de semana?

En tiempos normales, verme con amistades queridas, leer, descansar.

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¿Qué es lo más loco que ha hecho?

Sin duda, fumar desde muy joven… No lo pude revertir pese a que sé las nefastas consecuencias. No lo recomiendo.

¿Ha estado a punto de morir?

Se puede morir de diferentes formas. Yo la sentí emocionalmente muy cerca con la enfermedad y fallecimiento de mi hija Silvia Susana.

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¿Cree en Dios?

Sí. Absolutamente.

¿Qué es lo primero que hace al levantarte?

Medito y rezo un rato. Reviso las redes y mi agenda del día. A las 7:00 a.m., generalmente veo algún programa de opinión.

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¿Algún talento oculto?

Quizá tengo talento para escribir… Algún día me gustaría escribir un libro.

¿Se desvela mucho?

Soy noctámbula. Me gusta trabajar de noche, ahora tengo menos resistencia para eso.

¿Qué la pone nerviosa?

Cotidianamente, incumplir con horarios y compromisos.

¿Qué ha sido para usted lo más duro en estos meses de crisis?

¡Todo! Quizá ver el dolor de las madres de asesinados y detenidos, y el sentimiento de impotencia y frustración.

Un mensaje para los nicaragüenses.

Un llamado a resistir y a no dar un paso atrás. Sigamos en las calles. No tengamos miedo.