General Julio César Avilés guarda silencio sobre la represión continua del gobierno a la población

El jefe del Ejército de Nicaragua ofreció una entrevista a un medio de comunicación oficialista en ocasión del 39 aniversario de esta institución.

Daniel Ortega junto al jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés, durante una conferencia para hablar sobre las protestas en Nicaragua. LA PRENSA/ CAPTURA

El jefe del Ejército, el general Julio César Avilés, no ha tenido problema en aceptar la bandera partidaria del Frente Sandinista en actividades institucionales, mezclando al Ejército que debe ser una institución de carácter nacional con los intereses de un partido político. LA PRENSA/ARCHIVO

El jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio César Avilés, ignoró totalmente la situación que vive Nicaragua desde el pasado 18 de abril y guardó silencio sobre la represión que el gobierno de Nicaragua impone a la población, durante una entrevista concedida este lunes a un medio de comunicación oficialista, en ocasión del 39 aniversario de esta institución.

La crisis fue provocada por la represión de la Policía Nacional y fuerzas paramilitares contra las protestas ciudadanas que demandan la salida de Daniel Ortega del poder, lo cual ha dejado entre 322 y 448 muertos, según organismos de defensa de derechos humanos.

Sectores sociales han pedido la intervención del Ejército, para desmantelar a los grupos armados y encapuchados que se coordinan con la Policía para matar, detener, secuestrar y encarcelar a los ciudadanos que protestan, y que son señalados como los responsables de los ataques a la población tanto en Managua como en todos los departamentos del país.

Sin embargo, el Ejército se ha limitado a emitir comunicados haciendo llamados a la no violencia en términos generales, pero además ha negado el involucramiento de soldados, y el uso de armamento, en las «actividades» que llama de «orden público», y no represión como lo hacen distintos sectores de la sociedad.

En la entrevista de este lunes, el general Avilés agradeció al gobierno de Ortega el fortalecimiento de la institución castrense, destacó el trabajo operativo de las fuerzas armadas en su lucha contra el narcotráfico, la que describe desde hace años como un «muro de contención» en la región.

Gestión de Ortega y nexos con Rusia

Sin importar que las relaciones de Nicaragua con Rusia están siendo vistas con preocupación en Estados Unidos, Avilés deslizó un halago al Presidente y también a la cooperación militar con los rusos.

«Al comandante nuestro agradecimiento porque su respaldo ha sido determinante para el fortalecimiento de nuestras capacidades. Así rápidamente mencionarte que el crecimiento económico que ha tenido nuestro país ha permitido de que, desde las posibilidad de Nación, se nos den a nosotros los recursos necesarios para el fortalecimiento de los diferentes componentes del Ejército de Nicaragua. Y el respaldo a las gestiones que nosotros hemos hecho con fuerzas armada amiga, para tratar de encontrar mediante una cooperación sin condiciones para acceder a recursos que aún el país no está en posibilidad de darnos», dijo el general Avilés, mencionando especialmente la cooperación de Rusia.

El general tampoco habló de la amenaza de la Ley Magnitsky. Tampoco se lo preguntaron. A través de esa ley, Estados Unidos ha castigado a funcionarios del entorno de Ortega, por corrupción y violaciones a los derechos humanos.  Entre los sancionados está el jefe de la Policía, Francisco Díaz, el secretario general de la Alcaldía de Managua Fidel Moreno, el tesorero Francisco López y el exmagistrado electoral Roberto Rivas.

Intereses en Estados Unidos

El 11 de julio pasado, Roberto Cajina, experto en seguridad, aseguró que el Ejército no debería intervenir en la crisis que vivía el país y explicó que la posición de no intervención de las fuerzas armadas se debía a su preocupación por la sobrevivencia de la institución y los intereses que tiene.

«El Ejército tiene una cantidad de recursos en la bolsa de valores de Estados Unidos, inversiones allá. Tiene cuentas en las islas Gran Caimán, por ejemplo, que son paraísos fiscales. El día que una gota de sangre salga de algún fusil del Ejército, el Ejército se va a enredar, porque no solo es al comandante en jefe o a la comandancia, sino a la institución como tal en los recursos que tiene, que le va a caer la aplicación de la Ley Magnitsky», dijo en julio Cajina.

La posible imposición de esta ley, sobre algún miembro de las fuerzas armadas, se ha mantenido en la agenda pública desde hace meses. El senador republicano Marco Rubio dijo el primero de septiembre pasado en Univisión que el Ejército debe mantenerse en su posición de no matar a la población, sino tendría consecuencias. «Obviamente si no lo hacen va haber consecuencias. Ellos tienen su retiro, (el) de los militares nicaragüenses están invertidos en la bolsa de valores de Estados Unidos. Eso va ser congelado», afirmó el legislador.

Desde 2007 para acá, militares retirados y miembros de distintos sectores han denunciado la cercanía entre el proyecto familiar de los Ortega y la cúpula del Ejército, cuyo jefe fue reelegido por Ortega. El caudillo sandinista ha apoyado los negocios de la institución y ha fichado a jefes militares importantes en retiro, con el que ha enviado un mensaje a los soldados de que la fidelidad al FSLN les ayudara a ganar posiciones.

Grupos campesinos críticos del gobierno de Ortega han acusado al Ejército de presuntas ejecuciones contra líderes campesinos, a quienes señalaban de integrar supuestas bandar armadas contra  el gobierno.

Este lunes en la tarde el Ejército celebrará el 39 aniversario de su fundación, en un acto público en que posiblemente participe Daniel Ortega.

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