Acusan a joven de «terrorista» por participar en el derribo de arbolatas en Nicaragua

Carlos Humberto Silva Rodríguez se ha convertido en el primer preso por el delito de "terrorismo", por derribar uno de los llamados árboles de la vida

Unas 30 arbolatas esotéricas, conocidas como "árboles de la vida", fueron derribadas por manifestantes en Managua y León. LA PRENSA/ ARCHIVO

Unas 30 arbolatas esotéricas, conocidas como «árboles de la vida», fueron derribadas por manifestantes en Managua y León. LA PRENSA/ ARCHIVO

Mientras un informe de la ANPDH recién publicado señala que en el contexto de la represión a las protestas pacíficas se han cometido 455 crímenes y más de mil personas siguen desaparecidas sin que se conozca cuántos de los mismos han sido esclarecidos, la Policía arresta a un hombre y lo tilda de «terrorista» por haber participado en las masivas protestas que terminaron con el  derribo de los mal llamados árboles de la vida o arbolatas.

Carlos Humberto Silva Rodríguez, de 43 años, se ha convertido en el primer preso por el delito de «terrorismo», por derribar uno de estos armatostes más conocidos entre la población como «Chayo palos», y que en el inicio de las manifestaciones se convirtieron en el foco principal de las reacciones de la población tras los constantes asesinatos de manifestantes.

No obstante, el informe del funcionario de la Policía orteguista quien de forma insistente calificó como  «terrorista» al detenido, violando de esa manera el principio universal de la presunción de inocencia durante la presentación a los periodistas de medios oficialistas, dijo que los daños provocados por Silva por destruir una, de las cerca de 40 arbolatas que cayeron durante los dos primeros meses de protestas, fue contra la propiedad pública en perjuicio del Estado de Nicaragua y la sociedad nicaragüense.

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Al señalar a Silva Rosa se refirió a este como cabecilla quien «con arma de fuego convencional, artesanales, lanza morteros y bomba molotov cometió actos terroristas en tranques, ubicados en sectores aledaños a la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) Managua causando terror y zozobra en la población».

El 11 de mayo en la rotonda Rigoberto López Pérez «el terrorista Carlos Humberto Silva Rodríguez junto a otros delincuentes utilizando mecates, gasolina, fósforo y sierra circular eléctrica incendiaron y destruyeron árboles de la vida», dijo el segundo jefe de Auxilio Judicial (DAJ), Farle Roa.

Como evidencia contra el detenido, dijo el empleado orteguista de la Policía, se cuenta con la denuncia de los hechos criminales, pero no identificó al denunciante y se supone que son los espías de las estructuras a sueldo del gobierno en los barrios, llamados CPC, así como la inspección de la escena del crimen, seis declaraciones de testigos -en su mayoría policías encapuchados– y de reconocimiento que lo identifican «como autor e instigador de los delitos antes mencionados».

Y además de la fotografía «del terrorista», apuntó Roa, cuentan con peritajes químicos de criminalística «con resultados de presencia nitrado en dorsales del terrorista Carlos Humberto Silva Rodríguez y la ocupación de dos trozos de vidrio, color ámbar con residuos de gasolina, doce bombillos color blanco con presencia de hollín».

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