Asedio y agresiones: orteguismo se ensaña contra la Iglesia Católica en Nicaragua

La iglesia Nuestra Señora de la Merced, en Granada, fue asediada el sábado por los orteguistas que intentaron interrumpir la misa vespertina

Las agresiones y ataques a los sacerdotes de la Iglesia católica continuaron este fin de semana de parte de simpatizantes del gobierno de Daniel Ortega.

La iglesia Nuestra Señora de la Merced, en Granada, fue asediada el sábado por los orteguistas que intentaron interrumpir la misa vespertina que ofició monseñor Juan Moreira.

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El domingo, el comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la Policía Nacional, empujó al sacerdote Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel de Masaya.

El padre Román ya había recibido amenazas del orteguismo por medio de mensajes de texto.

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Este religioso fue una de las víctimas de las turbas sandinistas el pasado 9 de julio, en la Basílica Menor de San Sebastián, en Diriamba, Carazo.

Avellán agrede

La agresión de Avellán se dio cuando el padre Román se acercó al subdirector policial para solicitarle que bajaran el volumen del autoparlante que sonaba con música oficialista en las afueras de la iglesia donde oficia el religioso, pues se realizaría una eucaristía por el aniversario de un difunto.

Mediante una transmisión en vivo del sitio de noticias Artículo 66, el párroco explicó que “ahí mismo fui agredido por Avellán, que me empujó, me dijo que me quitara de ahí”, expresó el padre Román.

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LA PRENSA intentó comunicarse con el religioso, pero no respondió su teléfono.

(VIDEO) La historia del padre Edwin Román, descendiente de Sandino

No obstante, Román dijo que “una jauría me empezaron a insultar palabras que no las puedo publicar”. También sostuvo que fue amenazado en presencia de los fieles católicos.

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“Se dio un momento muy de forcejeo. Me sentí rodeado de los antimotines, inclusive del mismo Avellán (comisionado general) porque me estaba amenazando”, expresó el sacerdote.

El religioso cuenta con medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los fanáticos orteguistas irrumpieron en la Iglesia de Granada, mientras se realizaba una eucaristía. LA PRENSA/CORTESÍA
Los fanáticos orteguistas irrumpieron en la Iglesia de Granada, mientras se realizaba una eucaristía. LA PRENSA/CORTESÍA

Él era uno de los mediadores junto con el secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos, Álvaro Leiva (en exilio forzado actualmente), por la liberación de los presos políticos, no solo en Masaya sino en Managua.

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La tarde de este domingo, desde el parque San Miguel, frente a la parroquia del padre Román, en Masaya, partiría la Marcha de los Globos con la que la ciudadanía expresa su descontento con el régimen de Daniel Ortega. Sin embargo, la actividad no se desarrolló por el asedio policial.

Según fotografías publicadas en redes sociales, oficiales antimotines acordonaron la zona. Esta ciudad, ubicada al oriente del país y una de las que se levantó contra Ortega desde abril pasado, se mantiene sitiada por las autoridades.

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El objetivo es evitar las manifestaciones pacíficas. Tan solo dos marchas se han realizado —siempre bajo la intimidación policial— después del brutal ataque de paramilitares armados contra el barrio indígena de Monimbó, el pasado 17 de julio.

La iglesia de Granada

Monseñor Juan Moreira confirmó, desde Granada, que los simpatizantes del Gobierno intentaron este sábado invadir la iglesia Nuestra Señora de la Merced cuando él estaba oficiando la misa de la tarde.

Este episodio le hizo recordar a monseñor Moreira los años de la dictadura somocista, cuando los sandinistas eran perseguidos por la Guardia Nacional y llegaban a los templos en busca de refugio.

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“La gente que ataca a la Iglesia es ciega, porque algún día ellos pueden necesitar ese refugio que quieren violar”, dijo.

Todos los días a las 4:00 p.m. se celebra una misa en la Merced, la iglesia más antigua y emblemática de la ciudad de Granada. Ayer, a esa hora, pasó una manifestación de sandinistas frente a esta parroquia.

Moreira se dio cuenta porque escuchó el bullicio de la gente, pero para él ya es normal escuchar protestas y marchas de los autoconvocados o de los sandinistas, desde abril, por eso continuó dando la misa con normalidad.

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Fue hasta terminar con el oficio religioso que le enseñaron los videos donde se ve cuando algunos sandinistas intentan entrar a la iglesia y los feligreses los expulsan con la exigencia de que debían respetar la casa de Dios.

Moreira tiene 69 años y aún recuerda los años de la caída de Somoza. Entonces estaba en Boaco.

“El 17 de julio, cuando Somoza se fue y la Guardia evacuó la ciudad, huyendo de las tropas sandinistas, el primer refugiado que tuvimos en la casa cural fue un guardia. Los seminaristas le dieron ropa civil y dejó ahí tirado en la casa cural el uniforme militar y las armas”, recordó.

Los ataques contra religiosos

La Iglesia católica del país, junto a sus obispos y sacerdotes, son blanco de los ataques y amenazas de los simpatizantes del gobierno de Daniel Ortega, por denunciar la represión policial y paramilitar contra las protestas ciudadanas que demandan la salida de Ortega del poder. Ortega ha avivado los ataques a las iglesias y sus líderes llamando satánicos y golpistas a los religiosos.

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Los padres han sido amenazados de muerte y los acusan de “golpistas y asesinos”.

Ese lenguaje violento además es acompañado con ataques físicos a los templos.

El país vive una crisis desde el 18 abril que comenzó la represión policial y paramilitar contra las protestas ciudadanas que demandan la salida del régimen Ortega-Murillo del poder.