Sí a la desobediencia estudiantil

Tanto que luchó el doctor Mariano Fiallos Gil por la autonomía universitaria para que ahora se le desprecie como una bazofia

“Y si fuera tu casa?”, pregunta en un rótulo la universidad que un día fue la más prestigiosa de Nicaragua y que ahora se ha convertido en verdugo estudiantil. Quiero responder tan “profunda” y manipuladora pregunta.

Primeramente, no es que si fuera nuestra casa, ¡es nuestra casa! Por dicha razón es que se exige y se seguirá exigiendo la salida de los miembros del Consejo Universitario y UNEN, por haberse vendido, por miedo y por congraciarse, a esta dinastía.

Según dicen entramos —o entrarán— a clases a finales de septiembre. Pregunto, ¿quién impartirá las asignaturas? Les recuerdo que de forma arbitraria han despedido a muchos maestros por el simple hecho de protestar contra las injusticias sociales y apoyar la libertad de expresión.

¿Con qué descaro podrían darnos sus “cátedras” de moralismo, civismo, libertad de pensamiento, historia, ética profesional, filosofía, antropología, política, etc., cuando se han manchado las manos de sangre? ¿De verdad piensan que los estudiantes somos imbéciles?

Felicito a doña Ramona Rodríguez por su nuevo cargo, de rectora, era de esperar que se congraciara con la dictadura para ocupar tan importante puesto. ¡Cuánto hubiéramos querido que tomara la posición patriótica del rector (Ernesto) Medina o de su eminencia doctor Tünnermann!, pero ¡qué va!, vendió su primogenitura por un plato de lentejas.

Por cierto, quizás si se nos explica, comprenderíamos mejor. Primero indicaron que en la UNAN-Managua solo había delincuentes y después castigan a 82 estudiantes por levantar tranques, tomarse la UNAN y quemar el Arlen Siu. ¡Qué vergüenza! Pienso que Paulo Coelho se hubiera inventado una historia mejor.

Tanto que luchó el doctor Mariano Fiallos Gil por la autonomía universitaria para que ahora se le desprecie como una bazofia. En menos de veinte años de gestión, Fiallos Gil aumentó el rendimiento de la UNAN y número de alumnos: de 919 (1957) a 14,093 (1976). Y la nueva rectora “vende” a los estudiantes, viola la autonomía universitaria y pisotea nuestro bello lema.

En lo particular, no me interesa la lista de estudiantes expulsados, y si no estoy en ella, agréguenme. Igual no se irán con su comandante. Se quedarán y darán cuenta junto con el Consejo Universitario de las muertes del Oso, Gerald Vásquez, Chéster… Y decenas de heridos.

Se escudan en aducir que no eran estudiantes, sin embargo, ellos tuvieron el patriotismo y el valor para decir: “¡No soy un títere!” Estoy seguro que sus secciones se llenarán… pero de paramilitares, buscando a quienes protestaron contra sus crímenes.

Insto al estudiantado a decir #SiAlaDesobedienciaEstudiantil. Dijo el papa Juan Pablo II: “Por más poderoso que sea un dictador, solo es un hombre”.

El autor es estudiante de la UNAN-Managua.