El periodismo heroico

Hoy en día, en la segunda dictadura de Ortega, la verdad circula pero el periodismo vive en el filo de la navaja, los medios independientes son acechados, los periodistas criminalizados

En ocasión del Día Internacional del Periodista asistí el sábado pasado a un encuentro del periodismo independiente en el Hotel Holiday Inn y los testimonios que escuché allí sobre el ejercicio de la profesión en estos tiempos en Nicaragua fueron desgarradores.

Mientras estábamos allí, periodistas oficialistas repetidores de las mentiras del régimen, acompañados de un numeroso despliegue de tropas antimotines y policías regulares, se tomaron la rotonda del Periodista solo para evitar con su presencia intimidante que los periodistas independientes se manifestaran en un sitio que precisamente debe ser dedicado al culto de la libertad de expresión. Un contrasentido.

A mi mente se vinieron las comparaciones con el ejercicio del periodismo independiente durante la primera dictadura de Ortega en la que impuso desde el 15 marzo de 1982 durante 5 años un régimen de censura previa a LA PRENSA y luego ordenó su cierre definitivo, hasta que en 1989 el Diario volvió a circular sin censura como parte de los Acuerdos de Paz de Esquipulas II, que culminaron en elecciones anticipadas el 25 de febrero de 1990. Entonces era muy poco o nada la noticia o la verdad que circulaba, pero la responsabilidad era de los censores: su trabajo dependía de si dejaban o no pasar algo que podía enojar a alguno de los comandantes de la “Dirección Nacional Ordene”, como jocosamente le llamábamos, haciendo mofa de aquella consigna de la época.

El diario viajaba fotocopiado a la “Oficina de Medios de Comunicación”, la que nosotros siempre nos referíamos con su verdadero nombre: Oficina de Medios de Incomunicación, recordando siempre a George Orwell y su famosa novela 1984, de gran actualidad entonces.

Hoy en día, en la segunda dictadura de Ortega, la verdad circula pero el periodismo vive en el filo de la navaja, los medios independientes son acechados, los periodistas criminalizados, algunos han tenido que huir a la clandestinidad y otros, como Ángel Gahona, asesinado mientras filmaba.

Podemos distinguir dos grandes realidades: el periodismo heroico que se resiste a sucumbir ante el poder y el miedo, reforzado ahora por el periodismo autoconvocado, que son los miles de ciudadanos con su celular filman la verdad y la comparten a través de las redes sociales. Hay una cámara ambulante y voluntaria en cada barrio, en cada comunidad, en cada calle y carretera del país, y contra eso el poder es poco lo que puede hacer. La mentira se ha vuelto obsoleta porque la verdad es tan evidente como arrolladora.

Quiero reconocer el heroísmo informativo de los medios independientes, sus dueños y periodistas, que resisten todo tipo de embates de la segunda dictadura: el Canal 12 y 100% Noticias; el Canal 10 con su equipo de Acción 10, Vos TV y Radio Corporación. Así también, a todo el personal de los medios escritos: LA PRENSA, Confidencial y El Nuevo Diario.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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