El Real Madrid se traba en San Mamés, el Barsa gana sufriendo en Anoeta

El Athletic Club y el Real Madrid empataron a un gol en San Mamés en un duelo clásico que no defraudó en intensidad y emoción y que acabó en tablas después de que Isco Alarcón nivelara en la segunda

El guardameta belga del Real Madrid, Thibaut Courtois, durante el encuentro correspondiente a la cuarta jornada de primera división que han disputado frente al Athletic en el estadio de San Mamés, en Bilbao. LAPRENSA/EFE

El Athletic Club y el Real Madrid empataron a un gol en San Mamés en un duelo clásico que no defraudó en intensidad y emoción y que acabó en tablas después de que Isco Alarcón nivelara en la segunda parte en gol marcado en la primera por Iker Muniain.

El equipo madridista cede así sus primeros puntos de la temporada en el primer gran test del nuevo proyecto encabezado por Julen Lopetegui, mientras que el Athletic de Eduardo Berizzo salió reforzado después de hacer vibrar a La Catedral en la primera gran noche de fútbol con el argentino en el banquillo.

Ambos onces presentaron novedades. Berizzo encomendó por primera vez a Beñat Etxeberria la tarea de crear el juego del equipo, mientras que Lopetegui se decidió por dar entrada a Dani Ceballos en el centro del campo dejando una semana más a Isco en el banquillo.

El Real Madrid comenzó muy enchufado para intentar neutralizar el habitual ímpetu inicial de los rojiblancos. Lo consiguió a base de monopolizar la pelota y moverla con agilidad para buscar alguna grieta en la estructura defensiva local.

Un tiro lejano de Modric en el primer minuto pareció avanzar una fuerte ofensiva blanca, pero el Athletic se pertrechó bien y aguantó ese primer acelerón de los de Lopetegui. Fue a partir del cuarto de hora cuando la balanza empezó a nivelarse.

Un tiro cruzado de Williams en el 14 y otro alto de Susaeta un minuto más tarde desperezaron a la afición rojiblanca. Los de Berizzo empezaban a discutirle la posesión a su rival y las llegadas al área de Courtois se sucedieron con buenas combinaciones. Así, en el minuto 22, el belga tuvo que emplearse para rechazar un tiro de Yuri Berchiche

En el 29 el Madrid dispuso de su primera gran oportunidad en un disparo desde la izquierda de Marco Asensio respondido con una gran parada por el joven Unai Simón, pero solo dos minutos más tarde el Athletic encontró el premio en una brillante acción de ataque.
Susaeta filtró un gran balón sobre la incorporación de De Marcos, quien desde la línea de fondo metió un pase atrás que Muniain, adelantándose a Carvajal, empujó a las redes.

El 1-0 espoleó aún más a los rojiblancos ante un Madrid algo tocado que, aún sin conseguir hilvanar acciones de peligro cerca del área, si pudo empatar en el 38 en un disparo que Modric desde la frontal envenenado tras tocar en Yeray, pero que no entró gracias a otra gran intervención de Unai Simón.

Sergio Ramos tuvo el empate en un remate a bocajarro rechazado por Simón, que en el 63 no pudo evitar el primer tanto visitante cuando Isco, que acababa de entrar al campo en lugar de Modric, picó de cabeza un centro de Bale para colocar el 1-1

El Barsa gana sudando

El Barcelona puso fin a su maleficio en Anoeta y lo hizo en un partido que comenzó por debajo pero que acertó a remontar en la segunda mitad con los goles casi seguidos del uruguayo Luis Suárez y del francés Ousmane Dembelé.

La estrategia de los donostiarras quedó clara desde el pitido inicial, todos encerrados en su campo y cesión del mando de juego a los azulgrana a la espera de que una contra cambiara el signo de un partido que transitó monótono y sin ocasiones en sus primeros minutos
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El primer acercamiento local, sin embargo, provocó el gran disgusto de los barcelonistas porque un balón colgado al área del cuadro catalán lo bajó de forma meritoria el mexicano Héctor y dejó un balón en perfectas condiciones para el disparo seco y muy duro de Aritz Elustondo, que batió a Ter Stegen a pesar de su estirada.

El Barcelona reculó y le volvió a entrar el miedo tras su pésima estadística en Anoeta en la última década. A los jugadores de Ernesto Valverde les costaba rematar a portería y encima tuvieron que sufrir las acometidas de un equipo vasco que se lo creía y que empezaba también a generar peligro por la banda de Oyarzabal.

Mediada la primera mitad, el equipo catalán comenzó a ofrecer una versión más cercana a la que acredita su gran calidad, buscaba las botas de Leo Messi, pero el argentino parecía estar en barbecho tras el parón liguero y sorprendió más por los errores a los que no tiene acostumbrados a su hinchada que por la calidad sideral que atesora.

La verdadera imagen de los blaugranas no llegó hasta los diez últimos minutos previos al descanso, con un remate de Piqué a la salida de un córner, un penalti demandado por los jugadores catalanes y un tiro de Rakitic, que no encontró el gol por muy poco, ilustró ese peligro.