División en la familia

La familia en Nicaragua está dividida no solo en la localidad, sino en los restantes senos del mundo por motivos superficiales desde el momento en que la causa de la división es el tema político

La familia es el tesoro en las arcas espirituales y pragmáticas de la humanidad. Los dos componentes son bases para lograr la integración con más razones si florece la unidad en la primavera del gozo anímico. No solamente a través de las bibliotecas puede hacerse un análisis deductivo de la creación, sino mediante la historicidad fecunda de la familia, el foro eterno a partir de los antecedentes milenarios de Adán y Eva.

Mencionados con levedad los troncos de la antigüedad es pertinente calzar con la actualidad: La familia en Nicaragua está dividida no solo en la localidad, sino en los restantes senos del mundo por motivos superficiales desde el momento en que la causa de la división es el tema político. Aclaro: la política es teóricamente una ciencia benévola, no es la injustamente tratada por quienes la falsifican. Es útil a la sociedad desde el punto de vista real, pero se le sitúa como un instrumento del oportunismo, de la manipulación, del servilismo, de los intereses. Debe establecerse una diferencia abismal entre la política y la politiquería. Más que la idea de servir, la búsqueda material danza alrededor de la telaraña que cubre techos y nubla conciencias. Pero lo más deplorable es que el horror oscuro de la diferencia rompe las luces esenciales que deben prevalecer en el núcleo de la familia. El pugilato verbal y físico es tan evidente que marido y esposa, padre e hijo, hermanos y hermanas, etc., están separados por el lenguaje del hielo, por la frase despectiva, por la disputa frontal sacudidos por las miserias terrenales de la politiquería sin aportar la menor dosis constructiva y armónica. El caso de Nicaragua es ejemplo de esa desgracia que tiene la tendencia de convertirse en costumbre o en el hábito de disentir por cualquier detalle.

Común es que la avenencia se vea quebrantada por otras motivaciones, por divergencias de tipo personal, sentimental, de celos donde vuelan retadoras y tentadoras las alas del ego en la sede donde se deben juntar lo seres queridos en la magia del amor. El distanciamiento de la familia por motivos políticos ninguna relación tiene con la hegemonía de la sangre debilitada por la adicción a determinada ideología.

La segmentación es también producida por el éxodo que menudea. Partes se van y partes se quedan para dejar huellas de la tristeza. Suceso común en el drama por causa de la anormalidad en el sistema político y los derivados negativos que le acompañan. Lo que antes era un castillo macizo de afectos tiene ahora la portada esquelética de una simulación provocada por la polarización.

Restituir la unidad costará mucho. La certeza de un pronóstico está lejana.

El autor es periodista.

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