Cinco meses

Hoy se cumplen 5 meses de haber iniciado la crisis sociopolítica y económica en Nicaragua, y Ortega sigue con su postura: es un golpe de Estado de la oposición. Pero, pregunto: ¿cuál oposición?

Hoy se cumplen 5 meses de haber iniciado la crisis sociopolítica y económica en Nicaragua, y Ortega sigue con su postura: es un golpe de Estado de la oposición. Pero, pregunto: ¿cuál oposición?

En Nicaragua, desde 2007, Ortega comenzó a cooptar los poderes del Estado, destituyó diputados electos por el pueblo, suspendió personalidades jurídicas a organizaciones y creó micropartidos para aparentar que en el país no existe un único postulante: el FSLN.

¿Qué es un golpe de Estado? Obviamente es “una acción violenta llevada a cabo por militares o rebeldes fuertemente armados, que tienen como fin apoderarse del Gobierno, violentando los estatutos constitucionalmente legitimados”.

Y a Ortega, ¿quién lo legitimó para ser presidente? ¿La Constitución? Les recuerdo que está en la Presidencia por fraudes y circos electorales, bajo la “benevolencia” del señor Roberto Rivas, del CSE. Es decir, Ortega abolió todos los principios de democracia en Nicaragua.

Es un presidente que se ha enraizado en el poder a punta de mañas, fraudes, pactos y creaciones de leyes dictadas por su dedo y aprobadas por una Asamblea Nacional llena de corruptos.

Ahora bien, ¿quiénes son los armados en Nicaragua? ¿Acaso no son sus paramilitares quienes asesinan con tiro de gracia? ¿Quién o quiénes proporcionan armas a paramilitares para masacrar? Y entonces, si es un presidente inconstitucional y es él quien tiene a cargo a los armados, ¿dónde está el golpe de Estado?

Me llama la atención que a pesar de que a Ortega se le esté dando “golpe de Estado” —con “armas”—, el Ejército se mantenga “neutral”, o así parece. La verdad yo no veo golpe de Estado, lo que sí observo son detenciones ilegales, lista de desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, hostigamiento y aprehensión a la comunidad universitaria, acoso al periodismo independiente, amenazas a la Iglesia católica, represalia contra parte de la empresa privada, secuestros, repudio a las manifestaciones pacíficas y creaciones de leyes con el fin de intimidar a la población que exige justicia.

¡Cómo le explicamos a Ortega que esta situación es producto de la presión social que durante 11 años calló el pueblo!

Reprimió a nuestros ancianos en #OcupaINSS, nadie dijo nada; golpeó al campesinado cuando protestó contra la ley canalera, tuvimos miedo pronunciarnos; sin embargo, masacró al futuro de toda la nación, los estudiantes, y ahí sí, no podemos ser indiferentes. Por su parte, doña Rosario muchas veces ha dicho que las protestas las llevan a cabo grupos “minúsculos”.

Demostrémosle al mundo que así es: ¡minúsculo! Den puertas a un plebiscito. Una salida viable a esta crisis. Si consideran tener a su lado a la mayoría del pueblo, ¿cuál es el miedo? Si no, necesitarán crear más cementerios y más sistemas penitenciarios para “guardar” a todos esos “terroristas” que protestan por los crímenes cometidos en su Gobierno.

El autor es estudiante universitario.