La loca guerra contra los globos

Pero ahora no solo son los globos o las chimbombas vandálicas sino que han surgido los “zapatos voladores” que se quedan colgando en los tendidos eléctricos

En las Fiestas Patrias, el intento de “golpe de estado” contra el régimen de Ortega Murillo ha tomado formas muy originales, como inflar globos azul y blanco y soltarlos en las calles de pueblos y ciudades, por lo cual hay ciudadanos que han sido encarcelados, todo un nuevo delito para el libro de Ripley.

De igual manera aunque parezca una broma el régimen ha desatado una loca guerra orweliana contra los “globos vandálicos” que en las Fiestas Patrias fueron lanzados con mensajes subversivos como “libertad” y han mandado a policías y paramilitares a una nueva tarea: reventar las chimbombas.

Pero ahora no solo son los globos o las chimbombas vandálicas sino que han surgido los “zapatos voladores” que se quedan colgando en los tendidos eléctricos con mensajes subversivos como “Edwin amigo, el pueblo está contigo”, “Daniel, Somoza, son la misma cosa”, “Policías asesinos”…

Seguramente cuando se publique este artículo un “comando especializado” en derribar zapatos vandálicos que cuelgan de las líneas eléctricas ya habrán cumplido las últimas tareas revolucionarias, hasta que surja, como va a surgir, otro original medio de expresión de protesta.

Las formas de represión que hemos visto recientemente son también cada vez más originales: este fin de semana fue capturado con lujo de violencia Javier Espinoza, el joven que prestaba el servicio de sonido en las marchas, hijo del conocido sindicalista José Espinoza.

Seguramente ya es un delito poner música de protesta durante las marchas azul y blanco, “un nuevo delito de la derecha apoyada por el imperialismo yankee y su intentona golpista”. El cardenal Leopoldo Brenes con su forma sencilla y directa manifestó su preocupación ante la escaldada represiva: ¿dónde van a meter presa a tanta gente?

Poco antes entró a la cárcel Ricardo Baltodano, secretario del sindicato de docentes de la Upoli y hermano de la comandante Mónica Baltodano y casi al mismo tiempo con lujo de violencia se llevaron preso a Carlos Valle, padre de Elsa Valle, ante los gritos desesperados de su pequeña hija menor. No apruebo la agresión de don Carlos Valle al motociclista sandinista, independientemente de lo que este le haya dicho, pero no es para llevárselo preso. Los ánimos están muy caldeados y hasta distribuir globos es ya un “delito” criminalizado, pero hay que mantener la protesta pacífica y masiva.

Ojalá que Ortega vaya a la ONU a explicar lo inexplicable porque el mundo reirá, pero no los prisioneros políticos ni los jóvenes que han sido asesinados y los que han sido torturados brutalmente.

Que explique cómo hasta con globos azul y blanco y zapatos rotos colgados vandálicamente de las líneas de conducción eléctrica lo quieren derribar, a como aquel joven monimboseño que con su hulera cayera abatido por un certero disparo de un francotirador. Que explique, quizás con ayuda de videos suplidos por el canciller Moncada, como han triunfado en la loca guerra contra los globos.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.