Niños y adolescentes también se ven afectados ante situaciones estresantes. Aquí le indicamos cómo apoyarles

El estrés no es exclusivo de los adultos. Niños y adolescentes también lo experimentan ante ciertas situaciones. Que puedan afrontarlo de la mejor manera depende en gran parte de los adultos que estamos a su alrededor.

Ante situaciones de tensión, los niños y adolescentes sufren episodios de estrés o depresión. Los adultos debemos saber manejar nuestras emociones y apoyarlos.

A menudo hablamos del estrés como si se tratase de un asunto exclusivo de los adultos. Sin embargo, los niños y adolescentes también experimentan estrés ante ciertas situaciones. Que puedan afrontarlo de la mejor manera depende en gran parte de los adultos que estamos a su alrededor.

Para ayudarlos es importante el control de las emociones de los adultos que están alrededor de los menores, indica la psicóloga Thelma Castillo, psicóloga y consejera del Colegio Saint Dominic. “En dependencia de cómo el adulto maneje su estrés así será el aprendizaje del niño ante estas situaciones adversas. Recordemos que los adultos son el modelo de aprendizaje de los menores”, expresó.

Explicó que cuando el organismo detecta algún peligro, amenaza o desequilibrio se activa un proceso para controlar la situación, el cual puede manifestarse por medio del llanto, susto, miedo, enojo u otra reacción que ayude al menor a disminuir o aumentar su estrés durante la situación de desequilibrio del ambiente.

Recomendaciones

La especialista recomienda que durante un suceso de tensión se brinde un mensaje de confianza al menor, por ejemplo: “Estamos en familia y aquí todos nos cuidamos”; evitar ver las redes sociales o noticias que pueden alterar el estado emocional de la familia y el menor.

Después de situaciones de tensión las familias comúnmente conversan al respecto. Castillo recomienda incluir a los menores en estas conversaciones y si son poco expresivos dirigirlos a realizar un dibujo o relatar un cuento sobre cómo se sintió.

“Los padres de familia debemos ser muy observadores y estar cercanos emocionalmente con nuestros hijos para conocer sus intereses y usar estos conocimientos para darles alternativas que les ayuden a expresarse por medio de actividades propias de su edad o interés”, aconseja la psicóloga y consejera del Saint Dominic School.

Otra alternativa, si son adolescentes, es realizar en conjunto actividades propias de la casa, apoyarle a organizar su cuarto, el armario, sus libros, etc. Si desean estar solos dar su espacio, su privacidad y que conversen con sus amigos, ya que “en la adolescencia la socialización entre sus pares les brinda confianza y ayuda a expresar sus sentimientos”, agrega.

DE REGRESO A LA ESCUELA

Comúnmente el inicio de la etapa escolar es estresante para los niños y los padres, debido a la ausencia de rutina y las responsabilidades que se tienen que asumir. Por todos estos factores y sumado a los episodios de estrés que se hayan vivido es posible que algunos menores presenten ansiedad para ir a la escuela y pueden manifestar falta de interés en asistir. En estos casos se recomienda:

• Comunicar las autoridades del centro escolar la ansiedad que presenta el menor para buscar alianzas y redes de apoyo entre los docentes.

• Si el colegio brinda el apoyo de consejería escolar, brindar información de las manifestaciones de conducta del menor o de las situaciones y el evento que le causó esta ansiedad.

• Llevar al menor a conversar con sus docentes o consejeros antes de iniciar las clases puede ser una estrategia adecuada para brindarle seguridad y confianza.

• Recordarle al menor sus logros, cualidades y metas o ayudarle a realizar metas a corto plazo.

• Todas estas recomendaciones son necesarias durante un periodo de intervalo de tres a cinco meses, en caso que el menor no disminuya su ansiedad después de ese tiempo será necesario llevarlo a un especialista de salud mental que le proporcione estrategias para afrontar el estrés.