Jornada subversiva de chimbombas azul y blanco exhibe ridiculez policial

La Policía Orteguista salió a explotar chimbombas azul y blanco, como un acto más de represión contra los ciudadanos autoconvocados en diferentes partes del país

Globos azul y blanco, con mensajes contra la dictadura orteguistas, amanecieron en las calles de Bluefields, en el Caribe sur. LA PRENSA/CORTESÍA

Como si se tratara de los peores delitos, la población que repudia el régimen orteguista esperó que la noche cayera en todo su esplendor para soltar los globos blancos y azules, y protestar contra el Gobierno. El acto puso como locos a los oficiales de la policía que se lanzaron a las calles a reventar con sus propias botas y sus motocicletas todas las chimbombas que encontraban.

Pese a que la iniciativa de protestar con chimbombas azul y blanco nació en el municipio de Catarina, Masaya, la acción, rápidamente, se replicó en otras ciudades del país, y tuvo su esplendor el pasado 14 de septiembre, día que se conmemoró el 162 aniversario de la Batalla de San Jacinto. Aunque lanzar chimbombas-con mensajes de protesta- a la calle no es ningún delito, al menos doce personas fueron detenidas en el país-la mayoría ya están libres- por ese motivo o por estar relacionado con el mismo.

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Daniel Carvajal y Maykel Corea pasaron dos noches y dos días en una celda de la delegación de Jinotepe; su delito fue lanzar chimbombas como una forma de protesta en San Marcos, Carazo. Carvajal se disponía a dejar libres los globos a eso de las 5:00 a.m. del 14 de septiembre, cuando la mototaxi en la que viajaba junto con Corea, fue interceptada por veinte paramilitares que se transportaban en motocicletas.

A Corea lo golpeó uno de los paramilitares, quienes no estaban encapuchados, y a Carvajal, le dieron un puntapié en la pierna. Ambos fueron llevados a la estación policial de San Marcos, donde un policía los interrogó individualmente. “¿Quién los financiaba? ¿Quién les estaba pagando?” fue parte del interrogatorio que sufrieron. El policía le dio cinco golpes en el pecho a Carvajal.

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Luego, ambos fueron llevados a la estación policial de Jinotepe, donde el comisionado Argueta, no les hizo daño. Sin embargo, les explicó “que todo el mundo tenía derecho a protestar, que unas chimbombas no hacían daño, pero si incitaban a la gente a la violencia, y de que si nosotros-los detenidos- queríamos hacer algo que pidiéramos permiso a la Policía para que no tuviéramos ningún tipo de problema”, contó Carvajal. Ambos fueron liberados el pasado domingo.

Poder está desesperado

De acuerdo con el sociólogo Cirilo Otero, el ver a policías reventando chimbombas en las calles, aunque sea gracioso y haya provocado burlas en las redes sociales- ya que no se espera que un oficial caiga en esos extremos de ridiculez-, «psicológicamente muestra que el interés es callar ese mensaje de la población, apartar ese mensaje, borrar ese mensaje, entonces lo que demuestra es una desesperación del mando, al mando políticamente le molesta que haya esa expresión popular y esa creatividad», indicó.

En varios videos publicados en redes sociales se observa no solo a policías, sino a fanáticos del gobierno con objetos puntiagudos en mano para explotar los globos. La misma población denunció que docentes, responsables de los Consejos del Poder Ciudadano y secretarios políticos del oficialismo se dieron a la tarea de explotar los globos.

En una muestra más para retar el poder y demostrarle que la lucha cívica se mantiene, algunos pobladores decidieron incluir en los globos papelillo azul y blanco, ya que si revientan las chimbombas el papel quedará disperso, y es más difícil deshacerse de éste.