El Diálogo Nacional: exigencia patriótica

Es una exigencia patriótica elegir este camino y no tiene sentido tratar de sustituirlo con un engañoso y retórico “diálogo del pueblo con el pueblo”

En 2010, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) hizo un llamamiento a un diálogo nacional y advirtió que “sería inaceptable intentar resolver la crisis conspirando a espaldas del pueblo, a través de pactos de cúpulas que buscan solo sus propios intereses y la repartición de cuotas de poder”…

En igual sentido se pronunciaron entonces la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD), el Cosep y Amcham, apoyando la propuesta de la CEN como el mejor camino “para la solución pacífica de los conflictos políticos, a fin de contribuir al fortalecimiento de la cohesión social y mejoramiento del clima de negocios”.

En la actualidad, y ante la brutal represión estatal desatada en contra del pueblo nicaragüense, que no hace más que reclamar cívica y pacíficamente derechos garantizados por nuestra Constitución Política, la reanudación del Diálogo Nacional es un imperativo que nadie, que tenga un mínimo de patriotismo, debería rehusar.

La necesidad de reanudar el Diálogo Nacional, siempre mediado por los señores obispos, goza de un consistente respaldo nacional e internacional.

Internamente, la iniciativa es apoyada por todos los sectores de la sociedad nicaragüense, que no solo lo han expresado en reciente sondeos de opinión pública sino también con su amplio respaldo al paro nacional del día siete del presente mes, que fue exitoso. El paro fue convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y contó con el apoyo del sector empresarial, representado por el Cosep y Amcham. Se convocó para exigir la libertad de los presos políticos y la reanudación del Diálogo Nacional.

Por otro lado, el Informe de Opinión N°2 de Ética y Transparencia, tras consultar a 1,200 personas, nos muestra que el 83 por ciento de los consultados considera que la Conferencia Episcopal ha actuado por el bien de todos los nicaragüenses. Asimismo, el 81 por ciento estimó conveniente realizar elecciones generales prontamente y el 62 por ciento opinó que Ortega no está actuando por el bien de todos los nicaragüenses.

Internacionalmente, el respaldo a la reanudación del Diálogo Nacional goza también de un fuerte respaldo. Así lo podemos constatar en la declaración y resoluciones del Consejo Permanente de la OEA, que de manera concreta se ha pronunciado en favor de la búsqueda de la solución a la crisis nicaragüense por medio del Diálogo Nacional mediado por los obispos.

Más recientemente, en el máximo organismo del sistema de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad, nueve países se pronunciaron en favor de incluir la crisis de Nicaragua en la agenda del Consejo y coincidieron en su apoyo al restablecimiento del Diálogo Nacional, con la mediación de la CEN. Incluso, dos países que votaron en contra de la inclusión en la agenda, Guinea Ecuatorial y Etiopía, abogaron por el cese de la violencia para que se reanude el Diálogo Nacional.

El gobierno de Ortega debería llegar al convencimiento que cometió un trágico error al elegir la vía de la represión para enfrentar las protestas y manifestaciones de la ciudadanía. Es hora que el Gobierno rectifique y busque por la vía del diálogo la solución a la crisis que él mismo originó. Si sigue por el camino equivocado de la represión, de las capturas selectivas ilegales, de la tortura, de la criminalización de las protestas cívicas, no logrará superar la crisis sino que la agudizará y conducirá al país a una catástrofe política, humanitaria y económica.

El Diálogo Nacional es la única salida civilizada y pacífica, si hay voluntad política y buena fe de parte del Gobierno.

Es una exigencia patriótica elegir este camino y no tiene sentido tratar de sustituirlo con un engañoso y retórico “diálogo del pueblo con el pueblo”.

El autor es jurista y académico, miembro de la Alianza Cívica en el Diálogo Nacional.