Daniel Ortega podría volver al diálogo para buscar acuerdos con empresarios de Nicaragua

Un nuevo análisis realizado por la unidad de inteligencia de The Economist ahora espera que el deterioro económico obligue a Daniel Ortega a volver a la mesa de negociación, en la que podría otorgar algunas concesiones en el campo de las reformas electorales al sector empresarial

Mesa de dialogo nacional. LA PRENSA/CARLOS VALLE.

En abril consideraba que la segunda era de Daniel Ortega había llegado a su fin, pero un nuevo análisis realizado por la unidad de inteligencia de The Economist ahora espera que el deterioro económico obligue al mandatario a volver a la mesa de negociación, en la que podría otorgar algunas concesiones en el campo de las reformas electorales al sector empresarial. Esto para frenar las protestas y garantizar su permanencia en el poder hasta 2022, aun a riesgo de llevar al país a una crisis similar a la que enfrenta Venezuela.

Sin embargo, la publicación inglesa admite que si la población continúa exigiendo el adelanto de las elecciones, la inestabilidad política podría empeorar y cambiar este pronóstico.

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Muestra del deterioro económico que la publicación considera que obligará a Ortega a volver al Diálogo Nacional, es que en su análisis anterior proyectó para este año una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.8 por ciento y ahora calcula que la contracción será de 3.4 por ciento.

“La economía nicaragüense entrará en recesión en 2018 a medida que la crisis política genere pérdidas económicas masivas. Suponiendo que la crisis se resuelva a finales de 2018 o principios de 2019, esperamos que el crecimiento se recupere gradualmente durante el período de pronóstico, alcanzando el 4.2 por ciento en 2022”, dice el análisis The Economist, que tiene su sede en Londres, Inglaterra, y aborda las relaciones internacionales y la economía de manera global.

Por ahora no hay reforma

El reporte también considera que si la fallida reforma a la seguridad social —impuesta con el Gobierno sin el aval del sector privado— fue la que desencadenó la crisis sociopolítica que enfrenta el país desde hace 157 días, “no se emprenderá una reforma fiscal seria durante el período de pronóstico” y esto provocará que “el déficit se amplíe del 2.7 por ciento del PIB en 2018 al 3.8 por ciento del PIB en 2022”.

Y añade que “el déficit en cuenta corriente seguirá siendo elevado, debido a una gran factura de importación de petróleo y un sector turístico en apuros. Sin embargo, el empeoramiento de las cuentas externas estará limitado por un superávit de ingresos secundarios relativamente grande, impulsado por las remesas”.

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Además, dadas las implicaciones a largo plazo que la crisis provocaría en la inversión privada, la proyección de crecimiento promedio real del PIB para el periodo comprendido entre 2019 y 2022, que anteriormente había fijado en 2.9 por ciento, ahora la reduce a 2.5 por ciento.

Este deterioro económico podría incluso agudizarse si se aprueba la ley conocida como Nica Act y a las sanciones se suma el retiro de la asistencia bilateral y multilateral, ya que esto pondría en riesgo las reservas internacionales y allanaría el camino para desequilibrios macroeconómicos más graves y duraderos.

Buscará a empresarios

Esto empujaría a Ortega a acercarse al sector empresarial, considerado por The Economist como el más “moderado” de los integrantes de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), a los que ofrecería concesiones mínimas en el área de las reformas electorales a cambio de restablecer la estabilidad económica. De concretarse esta teoría, la crisis se resolvería a finales de 2018 o a inicios de 2019.

Con respecto a esta posibilidad, Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y miembro de la ACJD, aseguró que el sector privado mantiene que retomar el diálogo es relevante para encontrar una solución a la crisis.

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“Esta solución pasa por aplicar la justicia a quienes han cometido crímenes, reparación a las víctimas y democratización”, aseguró. Añadió que esperan que “no se tenga que esperar el deterioro pronunciado de la economía —situación a la cual va si no hay diálogo ahora— para que el Gobierno vuelva a la mesa”.

Nicaragua no es Venezuela

Un análisis realizado por la unidad de inteligencia de The Economist contempla la posibilidad de que Daniel Ortega se aferre al poder hasta 2022, aun a costa de encaminar al país a una crisis similar a la que enfrenta Venezuela.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, aunque las condiciones y el recuento de eventos y acciones de Venezuela han sido muy similares a los de la crisis de Nicaragua, “la diferencia es que aquí la demanda opositora tiene una base más amplia que al inicio de la crisis en Venezuela, especialmente por contar con el apoyo de sector privado”.

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Otra diferencia es que Nicaragua no cuenta con los recursos financieros, provenientes del petróleo, con los que cuenta Venezuela.
Sin embargo, admite que el deterioro económico puede agudizarse.

Deterioro de la economía se puede agudizar

En términos generales, el informe de la unidad de análisis de The Economist coincide con las proyecciones presentadas esta semana por Funides y con la posibilidad de que el daño económico se intensifique.

“La reforma al gasto público del gobierno podría exacerbar la contracción económica esperada para este año por la reducción en el gasto de capital y porque la capacidad de ejecutar el programa de inversiones públicas resulta complicado en el entorno actual”, dijo el director ejecutivo de Funides, Juan Sebastián Chamorro.

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Añadió que los desembolsos pendientes de préstamos internacionales podrían verse más afectados en el segundo semestre del año y difícilmente el Gobierno obtendrá recursos externos adicionales.

A esto se suma el problema de sostenibilidad financiera del Seguro Social, que no se podrá sostener a expensas del presupuesto, y a esto hay que agregarle que varias actividades aún no dan señales de una pronta recuperación, detalló Chamorro.