Concertación contra la dictadura

Pero esto es normal e inclusive necesario en un movimiento democrático, en el que tiene que haber una amplia libertad de opinión y discusión

presos políticos, Nicaragua, crisis, protestas

A pesar de las críticas al movimiento social y político de oposición, porque se dice que es muy disperso y está acosado por pugnas de liderazgo que no le permiten ser coherente en sus propósitos y acciones, la verdad es que se ha venido avanzando en la construcción de una gran concertación nacional contra la dictadura.

Los detractores de la oposición no son solo servidores del régimen, que cumplen su trabajo. También en las mismas filas opositoras hay severos críticos que ven como una anormalidad, la diversidad de corrientes, ideas y propuestas.

Pero esto es normal e inclusive necesario en un movimiento democrático, en el que tiene que haber una amplia libertad de opinión y discusión. Solo los partidos y movimientos autoritarios y caudillistas, y por lo tanto antidemocráticos, no “sufren” las molestias de la diversidad de opiniones y del intenso debate de las ideas y propuestas, porque en ellos solo se acatan las órdenes y la voluntad del caudillo iluminado.

Sin embargo, a despecho de los detractores de la oposición, la Alianza Cívica y la Articulación de Movimientos Sociales informaron esta semana sobre el exitoso avance en la construcción de una gran concertación nacional, azul y blanco, para enfrentar a la dictadura en el terreno de la lucha cívica y abrir el camino a una solución democrática y pacífica de la crisis. Solución que se debe lograr por medio del Diálogo Nacional con la Conferencia Episcopal como mediadora y testigo.

La concertación significa acuerdo entre sectores gremiales, sociales y políticos diversos. Las concertaciones contra regímenes dictatoriales —de las cuales hay abundante experiencia internacional en algunos casos exitosas y en otros fallidas—, buscan sumar fuerzas sin perder la identidad de cada quien, para mancomunar las acciones encaminadas a cumplir un gran objetivo democrático.

En el caso de Nicaragua, la rebelión cívica contra la dictadura que estalló el 19 de abril y sigue hasta ahora, al ser autoconvocada ha generado las condiciones necesarias para lograr la gran concertación democrática. El mismo Diálogo Nacional, que por razones obvias se montó al margen de los partidos políticos, ha aportado un activo muy importante para la concertación, como es la creación de Alianza Cívica que tiene reconocimiento y confianza de los obispos, de la sociedad nicaragüense en general y de la comunidad internacional.

A nuestro juicio, la Alianza Cívica que ya se ha ampliado al coordinarse con numerosas organizaciones sociales y políticas, es el punto de partida y eje de la gran concertación nacional azul y blanco, la cual debería tener un solo gran objetivo: sacar a Nicaragua de la dictadura y la crisis mediante la celebración de elecciones libres y transparentes anticipadas, acordadas en el Diálogo Nacional, como lo ha demandado la Conferencia Episcopal, lo quiere la mayoría de la población nicaragüense y lo respalda la comunidad internacional.

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