Irrespeto insólito

Hoy miércoles será un día decisivo, tanto en la ONU como en el Senado de los Estados Unidos, donde dos leyes para sancionar al régimen orteguista pasarán por consenso bipartidista

Durante la última semana el orteguismo ha caído en actitudes represivas insólitas, a pesar de estar en el mes de la patria que exige de cualquier gobernante sensato, un comportamiento patriótico, como sería dar una tregua a la represión, respeto a los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Pero nada de eso ha ocurrido, sino que todo lo contrario. Hemos sido testigos de una serie de irrespetos insólitos que presagian peores tiempos.

El más serio irrespeto insólito es el irrespeto a la vida. No puede ser, es inconcebible que después de más de 400 muertos, paramilitares orteguistas continúen disparando a las marchas pacíficas como ocurrió el pasado domingo en Las Américas 3, donde resultó asesinado el joven estudiante de 16 años Matt Andrés Romero y cinco personas resultaron heridas.

Tras el ataque a la marcha cívica de autoconvocados por la libertad de los presos políticos, la multitud tuvo que refugiarse en la Parroquia Nuestra Señora de Las Américas y casas privadas. Como si eso fuera poco, los paramilitares y antimotines agredieron brutalmente a una señora y secuestraron al menos a unos 10 jóvenes.

En lugar de buscar una solución política a la crisis de legitimidad que enfrenta, a través del diálogo, como se lo ha pedido el mundo, el régimen se aferra a la represión como única alternativa, por lo que se continúa aislando de la comunidad internacional. Hoy miércoles será un día decisivo, tanto en la ONU como en el Senado de los Estados Unidos, donde dos leyes para sancionar al régimen orteguista pasarán por consenso bipartidista.

En los últimos días de este mes de la Patria hemos visto como en la rotonda Jean Paul Genie las huestes orteguistas irrespetaron la bandera nacional al colocar la bandera partidaria —que tanto dolor y luto ha causado a Nicaragua— por encima de la azul y blanco, en señal de conquista y posesión, como en la vieja Roma.

En otro irrespeto insólito a los familiares de las víctimas de la masacre de Las Jagüitas, la Policía Orteguista ascendió de capitán a comisionado al reo confeso y convicto a 11 años Zacarías Salgado, responsable de la masacre, atribuyéndole “actos heroicos” durante el levantamiento de los tranques en “operación limpieza” en Masaya. Solo aquí en Nicaragua se ve que un reo condenado a 11 años sale libre a los 3 años y es ascendido en función de su actos represivos. Así las cosas, pronto veremos ascendidos a los torturadores que se han ensañado con algunos presos políticos.

Otro irrespeto insólito ha sido las pintas que han hecho las huestes orteguistas en los muros de la Catedral de Managua, particularmente en las áreas que se habían cubierto pintas anteriores con los colores patrios, de tal manera que la bandera nacional ha sido empañada en el mes de la patria, con vulgaridades impublicables contra el clero católico.

Termino con un tuit de monseñor Báez: “se engaña quien piensa que sembrando represión hoy, podrá cosechar paz mañana. Esto nunca sale bien”.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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