Represión gubernamental mata a 29 menores de edad, según Codeni

Con la muerte de Matt Andrés Romero, el número de menores de edad, víctimas mortales de la represión orteguista ascendió a 29, según datos de la Codeni.

Madre y tío de Matt Andrés Romero lloran su muerte. Él fue víctima de la represión orteguista. LAPRENSA/JADER FLORES

En abril fue Álvaro Conrado y en septiembre, Matt Andrés Romero; los dos adolescentes se indignaron por la violencia de la Policía Orteguista (PO) contra las manifestaciones civiles y la represión de la dictadura en Nicaragua los llevó a la tumba.

Conrado fue el número uno y Romero, el nefasto número 29 de los menores de edad que han sido asesinados por la violencia estatal.

Según datos de la Coordinadora de la Niñez y Adolescencia (Codeni), antes del asesinato del adolescente Romero, de 16 años, quien se convirtió en una víctima de la represión cuando la marcha autoconvocada en la que participaba fue atacada a balazos por paramilitares y oficiales de la PO, habían contabilizado 28 menores que perdieron su vida en el contexto de las protestas contra el dictador Daniel Ortega.

La Codeni explicó que sus números los han obtenido de los diferentes informes presentados por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que según la información documentada por la Comisión hasta el 20 de junio, 16 niños y adolescentes “habrían muerto de forma violenta en el contexto de la represión a las manifestaciones”.

Asimismo, la Codeni sostiene que más de sesenta menores han sido detenidos de forma ilegal y 15 adolescentes enfrentan procesos judiciales sin cumplir las garantías de ley, violando así el Código de la Niñez y la Adolescencia.
Matt Romero tenía 16 años y cursaba el cuarto año de secundaria en el Colegio Rubén Darío.

Él era activo en las marchas azul y blanco, varios de sus amigos también lo son; sin embargo, no pueden expresarse libremente en su colegio porque algunos docentes siguen la línea gubernamental y tratan de callar sus voces críticas.

Por su parte, la Codeni condenó el asesinato del adolescente y exigió “al Gobierno de Nicaragua garantizar las medidas de protección a la niñez y la adolescencia en medio de la actual crisis sociopolítica que vive el país”, se lee en un comunicado emitido ayer martes.

Jorge Mendoza, vocero del consejo de coordinación de Codeni, condenó las muertes de los menores y dijo que es repudiable que la mayor cantidad de los niños y adolescentes que han muerto en esta crisis hayan sido por balas letales, dirigidas hacia partes del cuerpo como la cabeza, el cuello y el pecho; lo que evidencia que las personas que disparan tienen algún nivel de experiencia militar o precisión profesional.

Eso ocurrió con Matt, él recibió un impacto de arma de fuego en su pecho mientras se manifestaba con la bandera de Nicaragua.

 

Menores de edad son vulnerables ante la violencia gubernamental. LAPRENSA/JADER FLORES

Jóvenes vulnerables

En el país se vive una situación de terror, de violencia y asedio, explicó Mendoza. Los estudiantes, particularmente, son más vulnerables debido a que cualquier joven que se dirija hacia el colegio, sin excepción, puede ser atrapado por grupos armados irregulares.

Los tentáculos del régimen llegan hasta el sistema de educación pública, donde varios maestros de primaria preguntan a sus alumnos si sus padres han participado en las marchas autoconvocadas, relató Mendoza. “Esta es una clara y evidente violación a los derechos humanos, están instrumentalizando a la niñez para que de alguna manera sirva como informante o como denunciante de sus propios padres”, sostuvo el especialista.

Todas las instituciones se están prestando a una política de Estado para reprimir y asediar a todo aquel que piensa diferente, sostuvo.

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Miedo al azul y blanco

Uno de los jóvenes que asistió al sepelio de Matt Andrés Romero, este lunes, llevaba el rostro pintado de azul y blanco, también portaba la bandera de Nicaragua en su espalda como una capa. Gritaba que deseaba una Nicaragua libre con todas sus fuerzas, pero cuando se enteró que detrás del sepelio venían patrullas de la Policía Orteguista (PO), se preocupó por su atuendo que delataba ser parte de la lucha cívica. A como este adolescente, muchos de sus compañeros temían que los capturaran. No estaban haciendo nada, solo eran menores de edad que se pronunciaban en contra del régimen Ortega-Murillo. Así viven los jóvenes en la actual Nicaragua.

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Familiares lloran la partida de Matt Andrés Romero, víctima del régimen Ortega- Murillo. LAPRENSA/JADER FLORES

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