¿Por qué Daniel Ortega no podrá gobernar dándole la espalda al mundo?

Daniel Ortega no podrá gobernar dándole la espalda a la comunidad internacional, porque la economía es altamente dependiente del exterior y cerrarse al mundo significará la pérdida de miles de millones de dólares, según reflejan las cifras oficiales

Rosario Murillo y Daniel Ortega durante la celebración del 39 aniversario de fundación de la Policía. LA PRENSA/ TOMADO DE EL 19 Alianza Cívica. Nicaragua

Rosario Murillo y Daniel Ortega durante la celebración del 39 aniversario de fundación de la Policía. LA PRENSA/ Tomado del 19 Digital

Daniel Ortega no podrá gobernar dándole la espalda a la comunidad internacional, porque la economía es altamente dependiente del exterior y cerrarse al mundo significará la pérdida de miles de millones de dólares, según reflejan las cifras oficiales. Estos recursos financian principalmente el déficit de la balanza de pago, cuya sanidad es fundamental para garantizar la estabilidad macroeconómica y, por ende, el crecimiento económico.

Según diversos economistas, en la medida que el régimen siga sin mostrar voluntad para encontrar una salida pacífica a la crisis sociopolítica e institucional que enfrenta el país —y que la comunidad internacional siga condenando las violaciones a los derechos humanos cometidas por los Ortega-Murillo—, el apoyo externo se seguirá reduciendo y Nicaragua se encaminará hacia la pérdida de capacidad de cumplimiento de sus obligaciones financieras en el exterior.

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La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y diversos países de forma individual han responsabilizado al régimen Ortega-Murillo por la muerte de cientos de personas provocada por la represión ante la protesta ciudadana y con ello el dictador ha quedado aislado.

“Estoy temiendo que de llegar a una situación complicada y esta se extienda, que la crisis político-institucional se agrave, Nicaragua pueda caer en default o impago, es decir que no pueda pagar sus compromisos internacionales y de ahí se podrían derivar una cantidad de efectos que son graves para el futuro del país”, advirtió el economista Alejandro Aráuz.

Pocas opciones de apoyo externo

La balanza de pago de Nicaragua es deficitaria (6.2 por ciento del PIB antes de la crisis) y se cubre con préstamos, donaciones e inversión extranjera directa. Otras fuentes de obtención de recursos externos son las exportaciones y el turismo y desde el inicio de la crisis los ingresos que generan por este canal se han reducido.

Una fuente externa también significativa son las remesas familiares, sin embargo, además de ser insuficientes para compensar la reducción de las otras fuentes, son flujos privados que solo contribuyen a incrementar el consumo.

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Aunque admite que el impago aún no es una realidad, Aráuz considera que el país está “en una línea que se dirige a ese punto”. Para evitarlo, el gobierno tiene algunas alternativas, una de ellas es conseguir recursos con aliados políticos, pero esos flujos de esos países no serían permanentes, porque aliados como Venezuela —que podría ser una opción para obtener liquidez— están en crisis y lo que más falta en ese país son dólares.

Nicaragua requiere asistencia financiera externa durante al menos tres años continuos para que la economía retorne a la senda de crecimiento de antes de la crisis sociopolítica.

BCIE no tiene suficientes recursos

Otro aliado que podría proporcionar recursos es el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), sin embargo, Aráuz considera que la entidad regional no cuenta con los fondos necesarios para financiar todas las necesidades del país, ya que se requieren entre cuatrocientos y seiscientos millones de dólares por año adicionales a lo que ya llega al país en concepto de inversión extranjera, remesas y exportaciones.

Una tercera opción para compensar el financiamiento externo, según Aráuz, es la emisión monetaria y la deuda interna para neutralizar la recesión, pero esto puede provocar inflación, que es uno de los peores cánceres de una economía.

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“Entonces cada día la economía se va haciendo más pequeña y el Banco Central para mantener alineados los coeficientes macroeconómicos, está ejerciendo control sobre la emisión monetaria para mantener controlada la base monetaria y la inflación, pero eso no puede durar mucho tiempo porque eso al final explota. Y lo otro es que el país, el Estado puede caer en bancarrota, sin recursos externos que puedan detener la caída de la economía y apalancar un crecimiento adicional”, explicó Aráuz.

El BCN ha tenido que sacar de circulación más de tres mil millones de córdobas del mercado para mantener controlada la inflación y la demanda de dólares, pero el problema es que la economía está mayoritariamente dolarizada, lo que le resta capacidad de maniobra, por cuanto en el país predomina una moneda extranjera sobre la cual el máximo emisor bancario no tiene dominio.

Ortega en lugar de atraer ataca

Los economistas consideran que para frenar esta debacle que se avecina, es necesario encontrar una solución política que propicie la restitución de los aspectos institucionales que están siendo cuestionados por la población, ya que cada día el país se vuelve más inseguro, inestable, con falta de certidumbre y con expectativas de que en el futuro próximo nadie vendrá a invertir por la falta de condiciones.

Pero en lugar de hacer esfuerzos para encontrar la solución que ponga fin a esta crisis y las consecuencias que provocará, Ortega hace lo contrario. Ataca a la comunidad internacional y culpa a Estados Unidos —principal socio comercial de Nicaragua— de estar detrás de un plan golpista.

“El Gobierno está haciendo todo para que el financiamiento externo decaiga considerablemente. Ya está ocurriendo como se vio en la reforma presupuestaria y la caída del financiamiento al gasto de inversión. La poca cooperación se ha ido y la inversión extranjera directa se va a reducir al mínimo”, aseguró otro economista que prefiere no ser citado y añade que aunque las remesas se incrementen son flujos privados.

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Según los economistas, esta crisis económica también es provocada por la inseguridad y la falta de confianza en el país, que solo se podrán recuperar cuando se restituyan los aspectos institucionales de fondo que están siendo cuestionados por la población.

“Un país que cada día se vuelve más inseguro, más inestable con falta de confianza y con expectativas cada día más negativas, en el sentido en que los inversionistas consideren que nadie va a invertir en un país con mucha inseguridad y falta de confianza en un futuro próximo, no es atractivo para nadie”, refirió Aráuz.

Origen de crisis de la economía es política

Y aunque muchos países han pasado por situaciones de inestabilidad interna, Aráuz considera que la diferencia es que en otros países el origen de esas alteraciones son de índoles económicas, que al final suelen resolverse con mayor facilidad que la de carácter político.

“La de Nicaragua es una crisis que no la generó en principio un problema económico, sino que la está generando un problema político-institucional que entre más se alargue por falta de solución llevará en un futuro el país a la quiebra, que no es predecible, pero que hacia ese punto va si no se resuelve o revierte toda la situación política e institucional que demanda la población”, advirtió Aráuz.

Sanciones agudizarán crisis

Desde el inicio de la crisis sociopolítica e institucional que enfrenta el país desde hace 164 días, todas las fuentes de financiamiento externo de Nicaragua se vienen deteriorando paulatinamente, por eso el Producto Interno Bruto (PIB) comenzó a decrecer enormemente y también la posición financiera internacional de Nicaragua, es decir sus recursos externos, dice el economista Alejandro Aráuz.

Además explicó que “Nicaragua se financia del ahorro externo, así se le llama porque cuando el país no puede ahorrar internamente porque no genera suficientes recursos, entonces tiene que pedir prestado o donado”.

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Pero el financiamiento externo se ha reducido por el aislamiento que enfrenta el régimen Ortega-Murillo de parte de organizaciones y países que condenan las múltiples violaciones a los derechos humanos y la criminalización de la protesta ciudadana .

“Esta situación se está complicando cada vez más y de convertirse en una realidad la amenaza de Estados Unidos con las dos iniciativas de sanciones, entonces el colapso financiero del país será grave”, aseveró Aráuz al referirse a la posible aprobación de la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018 y la Nicaraguan Investment Conditionality Act (Nica Act) que esta semana fueron aprobadas en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

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También la inversión

En el primer trimestre de este año la Inversión Extranjera Directa experimentó una caída del 26 por ciento, según reportes del Banco Central. “A partir del segundo trimestre, lo más probable es que haya experimentado una caída aún mayor, debido a la gran incertidumbre generada por la crisis, que podría empeorar a raíz de que el gobierno aparece enfrentado a la comunidad internacional”, advierte otro economista que también pide no ser citado. Y añade que mientras no se retome el Diálogo Nacional para buscar una salida a la crisis, “los desembolsos de préstamos y donaciones también sufrirán una fuerte caída, debido a las presiones de la comunidad donante”.

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