Expectativas de inversión no son «alentadoras» en Nicaragua

Asimismo, la evaluación de la encuesta realizada por el sector privado analiza las expectativas de venta en dos y seis meses

El expresidente del Banco Central, Mario Arana, cree que en esta segunda mitad del año los números de inversión extranjera podrían mostrar una ligera mejora. LA PRENSA/J.FLORES

La caída de consumo interno y la desaceleración en las exportaciones —producto de la crisis sociopolítica que enfrenta el país— habrían ocasionado que las expectativas de inversión al término del año no sean “alentadoras”, advirtieron el domingo el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), a través de la encuesta de Monitoreo de las actividades económicas de Nicaragua, que publicarán este lunes. El país vive su día 167 desde que iniciaron las protestas, brutalmente reprimidas por el Gobierno.

“Las expectativas de inversión para el cierre de 2018 no son alentadoras. Para la mayor parte de los productos de exportación y los de consumo interno, el cumplimiento esperado de las inversiones planificadas para este año es de 50 por ciento o menos”, arrojan los resultados del monitoreo, para el cual se encuestó a 21 gremios que cubren 32 actividades económicas y a 53 empresas de sectores claves.

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Estas compañías brindaron información sobre producción, logística, empleo, ventas, exportaciones e inversiones de julio, así como sus perspectivas para el resto del año.

En el peor de los casos, las turoperadoras, hoteles pequeños, distribuidoras de vehículos automotores, de equipos médicos y medicinas esperan cumplir con menos del 30 por ciento de la inversión planificada en 2018.

Asimismo, la evaluación de la encuesta realizada por el sector privado analiza las expectativas de venta en dos y seis meses.

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Las expectativas de ventas dentro de dos meses —con respecto a julio— son mayormente positivas para los productos de exportación y negativas en el caso de los productos de consumo interno, “lo cual refleja la percepción negativa que tienen los empresarios sobre el mercado nacional en el corto plazo”.

No obstante, las expectativas de ventas en los próximos seis meses —ya a inicios de 2019— es que la mayor parte de los empresarios van a mejorar con respecto a julio, tanto para los productos de exportación como los de consumo interno, lo que indica que los empresarios se ajustarían gradualmente a una nueva realidad, “donde continúan realizando sus actividades económicas a menor intensidad dentro del contexto de la crisis”.

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El monitoreo señala que dentro del consumo interno, además de ser afectados los restaurantes, hoteles, turoperadoras y construcción, hay una fuerte contracción en el comercio como resultado de la reducción de ventas al por mayor y menor, a consecuencia de los menores ingresos que disponen para consumir las personas por el aumento del desempleo y la informalidad laboral, así como la inseguridad en diferentes ciudades del país.

Mientras que los productos de exportación muestran desempeños relativamente mejores a los de los productos de consumo interno, sin embargo hay una desaceleración marcada por un menor volumen exportado, principalmente en los productos lácteos y los bajos precios internacionales.

La advertencia de Fideg

La semana pasada, la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg) advirtió que si en el contexto de convulsión actual el consumo se contrae drásticamente, la pobreza general se ubicará a niveles no vistos desde antes de 2009.

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Cosep señaló ahora con mucha preocupación que los productos más afectados por la crisis son claves en la economía nicaragüense, “resultando con mayores pérdidas totales no solo por su aporte en el valor agregado, sino también por la generación de empleo”

Según el reporte del BCN, en marzo la planilla del INSS incluía 896,869 afiliados, pero en junio dicha cifra bajó a 810,430, eso significa que entre abril y junio se dieron de baja 86,439 asegurados.

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Es decir, desde que estalló la crisis el 18 de abril hasta el 30 de junio, el instituto perdió 1,168 afiliados por día.

Funides estima que a julio de 2018, 347 mil personas han sido despedidas o suspendidas de sus puestos de trabajo. Para evitar una mayor pérdida de empleo, el sector privado habría adoptado medidas tales como modificaciones de horario de trabajo, flexibilidad en la asistencia al centro de trabajo e incluso enviando a colaboradores de vacaciones. Cosep y Funides reiteran la importancia de que exista voluntad política del Gobierno para buscar una salida a la crisis .

Posibles escenarios

Funides ve dos escenarios: el primero supone una “nueva realidad”, donde, a pesar del contexto, se continúan realizando sus actividades económicas. En este caso, la actividad económica se contraería 2.1 % en 2018, con pérdidas de US$946.2 millones en valor agregado.

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El segundo supone que la violencia se intensifica. En este escenario, la actividad se contraería en 4 %, lo que representaría una pérdida de US$1,214.2 millones en valor agregado.

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