Daniel Ortega se burla y manipula símbolos religiosos

Los orteguistas montan sus propias “procesiones” contradiciendo a la Iglesia católica. En estos lugares ha ocurrido

Policías orteguistas, trabajadores de la Alcaldía local y empleados de otros entes del Estado participaron este jueves en una “procesión” de la réplica de San Jerónimo, en Masaya. LA PRENSA/Jader Flores

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Desde que Daniel Ortega regresó al poder, en 2007, ha disputado los símbolos religiosos, pero después de abril, cuando estalló la revolución cívica, la disputa ha escalado, pero ahora es más política, explicó un especialista en religiosidad popular que solicitó omitir su identidad por temor a represalias.

Esa disputa ha escalado al nivel que los orteguistas montan sus propias “procesiones”, contradiciendo a la Iglesia católica.

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Eso pasó en Masaya, con la celebración del patrono de esa ciudad, San Jerónimo. Los orteguistas han utilizado una réplica del santo para andar por las calles de la ciudad al ritmo de chicheros, marimba y un jolgorio disfrazado.
En consecuencia con el llamado que hizo la Iglesia católica de conmemorar las celebraciones religiosas en cada departamento del país en oración y recogimiento, los párrocos de las diferentes ciudades llamaron a sus feligreses a que así lo hicieran.

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Sin embargo, la dictadura ha hecho todo lo contrario y ha organizado celebraciones por su cuenta, bajo la excusa que ese es el sentir del pueblo. Eso pasó en Chinandega, con la celebración de Santa Ana; después en Granada, con la Virgen de la Asunción; en Camoapa, con San Francisco de Asís; en Managua, con Santo Domingo, y en finalmente Masaya.

En esos lugares hubo desfiles hípicos, elección de reinas y hasta corrida de toros, cuyas convocatorias fueron mínimas. La mayoría de esos eventos fueron organizados por el orteguismo al margen de la Iglesia católica.
El caso de Masaya es emblemático, ya que sus fiestas son las más largas y bullangueras del país.

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El último domingo, un grupo de simpatizantes del régimen llegó a asediar a la parroquia de San Jerónimo; enfrente de templo bailaron la réplica del santo, pero miembros de la Cofradía del verdadero San Jerónimo, que estaban en el interior del templo, ya que habían participado de la misa, cerraron las puertas y resguardaron la entrada principal de la iglesia.

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Para el especialista en religiosidad, ellos (los orteguistas) no podían permitir que el duelo se impusiera ante el símbolo religioso; sin embargo, su actuar fue equivocado y están “quedando como gente que se está burlando de la religión”, expresó.

A esto se debe sumar que el pasado 20 de septiembre, la réplica de San Jerónimo fue cargada por al alcalde orteguista Orlando Noguera, quien está desprestigiado, indicó el especialista. “Un símbolo tan querido es llevado por gente que no es querida”, afirmó.

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Por su parte, el sacerdote Camilo Díaz, rector del Santuario Mariano Arquidiocesano Nuestra Señora de Lourdes, explicó que lo sucedido en Masaya es “una manipulación y un abuso de las cosas religiosas para conveniencias proselitistas partidarias políticas”.

Manipulación absurda

Pese a la manipulación que han hecho los orteguistas de las celebraciones religiosas, los verdaderos feligreses han acudido a los templos a orar y respetar el luto del pueblo de Nicaragua, y especial, el de Masaya, donde al menos 36 personas fueron asesinadas durante los primeros tres meses de la crisis sociopolítica.

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Para el padre Edwin Román, párroco de la Iglesia San Miguel, la “procesión” de San Jerónimo, organizada por la Alcaldía, es “una manipulación política para querer aparentar que todo está bien. Es absurdo que ellos, políticos, quieran organizar una fiesta religiosa, como que yo como sacerdote organizara una cosa política, es absurdo”, aseveró el sacerdote.

Dominar símbolos

La dictadura Ortega-Murillo desde siempre ha disputado los símbolos religiosos. Antes de la crisis sociopolítica que vive el país, los alcaldes eran los mayordomos de las fiestas.

Incluso, la misma vicepresidenta designada, Rosario Murillo, siempre menciona a diferentes santos en sus comunicaciones diarias y ha dispuesto de la colocación de tremendos altares a la Virgen María en diciembre.

En el 2017, la Iglesia católica rechazó un proyecto de ley para declarar las festividades de la Purísima Concepción de María y todas sus tradiciones como Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación que envió el Ejecutivo. La presión de la Conferencia Episcopal de Nicaragua hizo que el dictador Daniel Ortega desistiera.

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