Documentalista y periodista extranjero fue llevado semidesnudo al aeropuerto de Managua

Carl David Goette-Luciak, quien ya fue expulsado de Nicaragua, contó que un oficial de la Policía lo amenazó con torturarlo si no brindaba la contraseña de su celular, y también le cuestionó si era agente de la CIA

Goette-Luciak colabora con medios internacionales como Washington Post y The Guardian, del Reino Unido. LA PRENSA/TOMADA DE REDES SOCIALES

Goette-Luciak colabora con medios internacionales como Washington Post y The Guardian, del Reino Unido. LA PRENSA/TOMADA DE REDES SOCIALES

Carl David Goette-Luciak, el periodista y documentalista austríaco-norteamericano que fue capturado la mañana del lunes en Managua, fue llevado semidesnudo y esposado, por la Policía Orteguista (PO), hacia el aeropuerto Augusto C. Sandino para ser deportado hacia El Salvador, según informó este martes el periodista nicaragüense Wilfredo Miranda, quien logró contactarse con Luciak.

Luciak le manifestó al periodista nicaragüense que antes de ser llevado hacia el avión que lo trasladaría hasta El Salvador, la PO lo interrogó en una «habitación blanca» durante cinco horas, donde le explicaron que su deportación se da por supuestamente propagar información falsa y por participar en «protestas ilegales».

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Además, Luciak contó que un oficial de la PO lo amenazó con torturarlo en El Chipote si no brindaba la contraseña de su celular, y también le cuestionó si era agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés).

El periodista extranjero daba cobertura a las protestas ciudadanas, iniciadas el pasado 18 de abril, contra el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.

Deportación irregular

El defensor de derechos humanos, Juan Carlos Arce, argumentó que la expulsión Luciak no corresponde a un proceso de deportación regular y es más un mensaje de intimidación contra los periodistas internacionales que quieran informar sobre la crisis sociopolítica que atraviesa el país.

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«Hemos tenido conocimiento de que prácticamente fue sacado en short y descalzo, fue expulsado del país porque esto no es ni siquiera una deportación, para una deportación se sigue un proceso administrativo donde se termina con una resolución y esa resolución a su vez puede ser sujeto de apelación», explicó Arce.

El defensor de derechos humanos también indicó que desde hace algunas semanas Goette-Luciak era víctima de acoso y amenazas por parte de los simpatizantes del Gobierno, pero que este no alcanzó a poner una denuncia formal.

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«Él temía ser capturado por paramilitares porque incluso en redes sociales afines al Gobierno que habían puesto precio a su cabeza, 50,000 córdobas de precio y había recibido constantes amenazas de muerte; entonces él estaba sumamente preocupado», agregó Arce.

Ataque a la prensa extranjera

Mientras tanto Ilja Luciak, padre del periodista, dijo al Diario The Guardian: «Hablé con él anoche. Está bien… No hubo oportunidad de hablar sobre el momento en que fue interrogado, pero no resultó herido y dijo que estaba bien … Estaba absolutamente bien».

Luciak dijo que creía que su hijo había sido deportado por atreverse a cubrir «el estado de represión» que el dictador, Daniel Ortega, ha instalado desde abril, represión que ha cobrado cientos de vidas y ha paralizado la economía del país .

“El régimen de Ortega debe tener miedo si deportan a alguien como Carl David. Realmente están tratando de hacer que el trabajo, en particular para los periodistas extranjeros, sea imposible … No quieren que se cubra la situación», dijo Luciak.

Una opinión similar manifestó el funcionario del Cenidh quien recordó que desde que comenzó la crisis sociopolítica de Nicaragua varios periodistas extranjeros han sido echado del país, entre los casos más conocidos se encuentra el estadounidense Tim Roger, la documentalista brasileña Emilia Mello y la periodista alemana Sandra Weis.

«Obviamente esto es un mensaje, un mensaje de intimidación al periodismo, no solamente al periodismo nacional sino al internacional, es decirles que si pasan la raya van a ser sujetos de procedimientos que son totalmente violatorios de los Derechos Humanos y condenatorios desde el punto de vista de la libertad de expresión», agregó Arce.

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