Emiliano no fue dictador

Modernamente es el “hombre fuerte” de un país, quien se arroga y concentra en sus manos todos los poderes del Estado

Cartas al director

Estaba por escribir sobre la dictadura, ya que tanto el presidente Daniel Ortega como el periodista Fabián Medina en su libro El preso número 198 incluyen al general Emiliano Chamorro entre los grandes dictadores de Nicaragua, junto con José Santos Zelaya, y Anastasio Somoza García, cuando apareció un editorial de LA PRENSA sobre el tema

Con ese mismo criterio expresado en el editorial de LA PRENSA, se puede demostrar que Emiliano Chamorro no ejerció la dictadura cuando ocupó la Presidencia de la República, a partir del primero de enero de 1917 por el término de cuatro años, cuando abrumadoramente y aun en contra de la dirigencia nacional conservadora, el pueblo votó por su candidatura y así llegó a la Presidencia de la República. No llegó por ningún golpe de Estado, como creen algunos, ni por una revolución como creen otros, su presidencia fue producto de elecciones libres y transparentes.

Todo lo que puede decirse de la dictadura ya está escrito en el editorial de LA PRENSA a que me referí atrás. Agrego que la dictadura nació en Roma. Cuando había circunstancias especialmente difíciles, investían con poderes excepcionales a un senador que se convertía en un magistrado supremo en el que se concentraban todos los poderes.

Modernamente es el “hombre fuerte” de un país, quien se arroga y concentra en sus manos todos los poderes del Estado.

No es que quiera volver al pasado. Escribo esto por la verdad histórica. Emiliano Chamorro nunca concentró en el poder ejecutivo los otros poderes del Estado, nunca influyó en el poder legislativo. No lo necesitaba ya que tenía mayoría de diputados y senadores en ambas cámaras y en el poder judicial jamás intervino.

Cito un caso: El diputado Salvador Castrillo introdujo un proyecto que se convirtió en Ley, por el cual el varón que sedujera a una mujer si era soltero estaba obligado a casarse con ella. Alguien que no estuvo de acuerdo recurrió, ante la Corte Suprema y la Ley Castrillo fue declarada inconstitucional. Este proyecto gozaba del apoyo de Chamorro, porque era hijo natural.

La revolución que derrotó a Zelaya, cuya cabeza militar principal era Emiliano Chamorro, procuró instaurar una democracia modelo, al extremo que cuando las cámaras daban un voto de censura a cualquier ministro, este tenía obligación de renunciar a su cargo.

El caso de la número 1 cuando la Corte Suprema de Justicia resolvió en contra del Gobierno de la República sobre la Casa Presidencial y a favor de Alejandro Cousin, cuñado de Zelaya, es una plena demostración de la independencia de poderes que existió durante la restauración conservadora.

El autor es abogado matagalpino, miembro histórico del Partido Conservador de Nicaragua.

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