El pasado nos condena

Afirman los historiadores que debemos conocer la historia con el propósito de no repetir los errores cometidos en el pasado

jóvenes, Nicaragua

CARTAS DE AMOR A NICARAGUA

Querida Nicaragua: Afirman los historiadores que debemos conocer la historia con el propósito de no repetir los errores cometidos en el pasado.

Nosotros conocemos la historia que hemos vivido desde los años de la conquista y la colonia. Pero no nos vayamos tan lejos, examinemos nada más el siglo pasado. Comencemos con el general José Santos Zelaya, el gran reformador y realmente el fundador de la moderna república. Zelaya inauguró una verdadera revolución al cambiar el sistema semifeudal que se vivía antes de 1893. Cierto que los 30 años conservadores dejaron un ejemplo de honradez administrativa que no ha sido superado por ningún gobierno en todo el siglo XX y estos años del XXI, pero Zelaya vino a crear la nueva república creando leyes modernas y haciendo la nueva Constitución, la libérrima que colocaba a Nicaragua a la vanguardia de los países centroamericanos, un país con leyes modernas y libertades públicas.

Sin embargo Zelaya se enamoró del poder, cambió su propia Constitución para poder reelegirse e inauguró un gobierno dictatorial que lo mantuvo 16 años en el poder. Los norteamericanos que en esos tiempos no andaban con contemplaciones le pusieron una cañonera en Corinto y le pidieron la renuncia. Zelaya murió en el exilio en Nueva York. Entraron los norteamericanos y ocuparon el país, escogían presidentes y las principales decisiones las tomaba el ministro americano, que así se nombraba el embajador gringo de la época. Y el pueblo en su inmensa mayoría campesinos analfabetas eran usados como carne de cañón en las revueltas intestinas entre liberales y conservadores (timbucos y calandracas).

En 1925 el patriarca y líder conservador Emiliano Chamorro, dueño de las armas, da un golpe de estado, el Lomazo, al propio gobierno conservador de don Carlos Solórzano. Surge entonces la revolución liberal constitucionalista al mando de José María Moncada. Otra guerra y otra intervención, otra cañonera en Corinto. Stimpson amenaza a Moncada y este detiene la guerra y firman la paz en Tipitapa. Sandino se rebela y se va a la montaña, luego lo asesina Somoza García y comienza una dinastía de 45 años y el resto de esta historia la estamos viviendo desde el 79.

Cambiamos de interventores, ahora son rusos, venezolanos y cubanos. Y ahora parecemos haber aprendido de la historia pues el pueblo en su inmensa mayoría ha resuelto enfrentar la nueva dictadura orteguista. No queremos más dictaduras, ni tiranías, ni caudillajes y mucho menos dinastías. Pero no queremos levantamientos armados, hemos aprendido que la democracia se conquista con diálogo y negociación. Con todo el dolor por nuestros muertos y en honor a ellos queremos un diálogo para construir la democracia.

El autor es director general de Radio Corporación.

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