Los globos azul y blanco

Los globos son extensivos a la bandera azul y blanco, los colores únicos que contienen cuatro de las cinco banderas de los países de la Centroamérica histórica

Admito mi perplejidad ante este asunto de los globos azul y blanco que han aparecido aquí y allá, como símbolo de identidad de la protesta cívica nacional que no cesa de expresarse, y cada vez con mayor creatividad, frente a un régimen bicéfalo que no encuentra una respuesta racional y civilizada al inmenso rechazo de nosotros, los ciudadanos.

Los globos son extensivos a la bandera azul y blanco, los colores únicos que contienen cuatro de las cinco banderas de los países de la Centroamérica histórica. Esas banderas representan un ideal: la unidad de los pueblos de la región. Pero qué va. Aquí el azul y blanco está penalizado por obra y gracia de la pareja y de los doctos magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, defensores acérrimos y antijurídicos de los delincuentes y criminales del régimen. De la defensa del régimen como un todo se encargan los magistrados de la Sala de lo Constitucional, algunos de los cuales se repiten en ambas salas por si acaso.

He seguido estudiando el derecho desde que me gradué y posgradué décadas atrás, y no encuentro en ley o tratadista, ni jurisprudencia alguna en materia penal u otra —nacional o comparada— que inflar globos de cualquier color que sean, y diseminarlos, es delito. Lo mismo aplica a banderas, bandas, pulseras, banderitas, gorras, sombreros, paraguas, pañuelos, cinturones y demás, a no ser que lleven un mensaje racista, antirreligioso, de odio, que inciten a matar, a cometer genocidio, a torturar y por ahí.

Lo irrisorio dentro de nuestra tragedia es que los globos azul y blanco tienen escritos muy distintos a los que podrían ser considerados delitos. ¡Que se rinda tu madre! es ya parte de una tradición de un pueblo que no admite la esclavitud. ¡Que se vayan! es lo mismo, pero los magistrados de lo penal sí son esclavos, como los diputados de la asamblea, la fiscal general, el procurador de los derechos humanos, el jefe de la policía, y ahora el jefe del ejército.

Esclavos todos y faltan en esta lista.

Ser esclavo no es delito, ser esclavista sí lo es. Y si no fuese por semejante barbarie que estamos viviendo, morimos de la risa al ver a tantos tarados explotando globos y decomisando banderas. Son unos pobres desgraciados, enviados como tantos otros a hacer el ridículo ante a nos, los ciudadanos.

Así son los esclavistas, pero pueden y deben liberarse de esa condición, porque igual que cualquiera de nosotros son también ciudadanos, aunque no lo sepan aún.

Somos los globos azul y blanco que dicen ¡que se rinda tu madre! Si no han entendido, peor para ustedes. La verdad se hará. Y como dice un comentarista, ¡los tenemos locos! Y locos se van a ir.

El autor es doctor en Derecho.

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