Viviendo de migajas

Asistir a las elecciones regionales es caer en el mismo sistema electoral viciado de Ortega-Murillo, que a costa de fraudes han mantenido el poder con una oposición a su medida con políticos tradicionales que se acomodaron a recibir migajas

Recientemente Adán Bermúdez, de Ciudadanos por la Libertad (CxL), aseguró que este partido iba a realizar consultas con sus bases para decidir si asistían a las elecciones regionales que convocó el régimen Ortega-Murillo para el 3 de marzo del 2019. En la encuesta de septiembre pasado de CID Gallup, ni siquiera apareció el CxL en las simpatías ciudadanas donde el 61 por ciento exige la salida de la pareja presidencial, mientras que un 67 por ciento no tiene preferencia por ningún partido.

“Vamos a ver qué dicen nuestras bases en el Caribe”, afirmó Bermúdez, quien cobró notoriedad al salir en una foto con su infaltable sombrerito, chineado por un correligionario para que no se mojara sus zapatos mientras pasaba por un pequeño río. Hace una semana, Mauricio Díaz, también de CxL, reiteró en un programa televisivo que su partido está analizando si asiste a las elecciones regionales. En el mismo plan está el PLC, bajo el argumento que si no asisten perderían su personería jurídica.

Asistir a las elecciones regionales es caer en el mismo sistema electoral viciado de Ortega-Murillo, que a costa de fraudes han mantenido el poder con una oposición a su medida con políticos tradicionales que se acomodaron a recibir migajas. ¿Recuerdan al menudo personaje que en el 2006 impidió la unidad liberal y que fue a reconocer a Daniel Ortega como el vencedor de las elecciones, a pesar que faltaba el recuento del 8.5 por ciento de votos provenientes del sector rural —voto duro liberal— que hubiera forzado una segunda vuelta entre el FSLN y el PLC?

Estos actos vergonzosos se acabaron, porque el éxito de la Alianza Cívica precisamente ha sido sacudirse de este tipo de políticos, corresponsables de la tragedia que vivimos, que según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), han dejado 512 muertos, centenares de detenidos, más de 4 mil heridos y 1,300 desaparecidos hasta septiembre.

Mientras la CIDH menciona que Nicaragua va a un Estado de excepción generalizada, EE.UU. apretando con la aprobación de la Nica Act y la Ley Magnitsky nica para obligar al régimen Ortega Murillo a no seguir reprimiendo al pueblo y regresar al diálogo para el adelanto de las elecciones generales limpias y transparentes; en tanto la Alianza Cívica sigue marchando a pesar de las balas y vemos las imágenes impactantes del joven universitario Edwin Carcache cantando el Himno Nacional y rezando en voz alta el Padre Nuestro y el Ave María en los juzgados por el delito de querer una Nicaragua libre, los CxL están analizando si van a las regionales para hacerle el juego a Ortega.

Siempre serán parásitos que quieren seguir viviendo de las migajas, sin importarles las muertes y sufrimiento que ha dejado el modelo político que construyeron con Ortega.

El autor es periodista.

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