Ata a tu cuello el amor de Cristo

El amor es la esencia de Dios. La vida nos podrá arrebatar todo, pero no existe ninguna fuerza humana o espiritual que nos pueda arrancar el amor de Dios

La vida nos presenta un conjunto de jugadas que en la mayoría de oportunidades nos toma por sorpresa, es casi propio del humano expresar que no estaba preparado para enfrentar con ligereza los conflictos, retos o dificultades que se presentan. Por tanto, si en este tiempo hemos sentido el estallido de un sinnúmero de pensamientos, emociones y sentimientos, que nos vuelven impacientes, inseguros e inclusos frustrados, entonces no perdamos de vista lo que nos enseña la Luz del mundo: Jesús.

“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente”. Proverbios 3:3-4.

El amor es la esencia de Dios. La vida nos podrá arrebatar todo, pero no existe ninguna fuerza humana o espiritual que nos pueda arrancar el amor de Dios, porque es la virtud, que cuando enfrentamos la tormenta, nos mantiene en pie, seguros y confiados que Él nos sostendrá hasta el final.

Asimismo como Dios es amor, Él es la verdad, por tanto, aquel que quiere conocer la realidad absoluta de la vida, debe volverse a Él, pues solo cuando hemos conocido la plenitud de su Misericordia para con nosotros, nos damos cuenta que en Él radica la verdad plena de nuestra existencia. Cuando de corazón aceptamos su amor, nos apegamos a su voluntad, la verdad, será nuestra salvación.

Solo cuando hacemos de nuestra vida un escudo con el amor y la verdad de Dios, es que podremos caminar con la alegría de sentirnos amados, siguiendo firmemente los principios de su Reino y la seguridad de un futuro de bienestar, porque la Gracia de Cristo es la que nos cobija.

Que ninguna circunstancia, por más oscura y desesperanzadora que parezca, nos haga renunciar al amor y la verdad de nuestro Señor Jesucristo, porque estas virtudes se convierten en lámparas que alumbran nuestros pies y nos guían hacia un lugar seguro.

Cuando conocemos del amor de Dios, podremos perder todo lo que este mundo efímero nos da, pero jamás abandonar la verdad y el amor que Él nos entrega, porque solo con ellos, sobrepasamos la oscuridad y alcanzamos la plenitud y la felicidad que solo Cristo nos puede dar.

En los momentos de desolación que nuestra oración hacia el Señor pueda pronunciar la misma frase del Rey David:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu”, de modo que sea el amor y su verdad, lo que llevemos “atado a nuestro cuello y marcado en nuestro corazón”.

El autor es presidente de la Asociación Cristiana Jesús está vivo.

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