Final de beisbol con estadio vacío a pesar de que el régimen regala boletos 

Antes del partido, en las redes sociales una campaña llamaba a no asistir recordando que régimen orteguista ordenó a la Policía tomar el estadio y dirigir desde ahí la represión contra los manifestantes azul y blanco

Dennis Martínez

Cerca del 90 por ciento de los asientos estuvieron vacíos en el estadio Dennis Martínez. LAPRENSA/J.FLORES

Pese a los malabares del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para que el segundo juego de la final de béisbol tuviera una masiva asistencia de fanáticos, y así demostrar que «todo ha vuelto a la normalidad» en Nicaragua, la mayoría de butacas del estadio nacional Dennis Martínez estuvieron vacías.

La presencia de fanáticos en las graderías fue realmente minúscula en comparación con otras finales de este deporte.

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El régimen, al percatarse que el primer juego entre el equipo más popular del país, los Indios del Bóer, y los Dantos, la tropa del Ejército de Nicaragua, tuvo una asistencia minúscula y que quedó lejos de parecerse a otras finales bulliciosas y de ribetes épicos en la historia del béisbol nacional, el régimen regaló boletos a los empleados del Estado para llegasen en familia y además garantizó una flota de buses para el regreso a casa.

También, extraoficialmente se supo, que el Ejército dio pases y permisos a sus miembros para que asistieran a la denominada «casa del juego perfecto», que fue inaugurada en 2017 para los Juegos Centroamericanos y su construcción tuvo una inversión de 36 millones de dólares.

Sin embargo, la treta no dio resultado. La asistencia de este viernes fue más rala que el primer juego y a cuentagotas, al punto que el estadio a las 6:00 p.m. estaba casi vacío. El juego arrancó con un estadio vacío.

Viernes 12 de octubre, estadio nacional Denis Martínez, vacío media hora después de arrancar el segundo juego entre Indios del Boer y Dantos del Ejército de Nicaragua.

Horas antes, en las redes sociales circulaba una campaña llamando a no asistir al estadio, recordando que el régimen orteguista ordenó a la Policía tomar el estadio y dirigir desde ahí la represión contra los manifestantes azul y blanco.

Desde ese estadio paramilitares y policías dispararon en abril contra los estudiantes y asesinaron de un disparo a Álvaro Conrado. El 30 de mayo desde este sitio masacraron la Marcha de las Madres, con más de 15 muertos y decenas de heridos de bala y desde esa fecha el desprecio social le cambió el slogan de «Casa del Juego Perfecto» a la «Casa del tiro perfecto».

Managua, Nicaragua 21 de Abril del 2018. Policías descansando en el estadio Dennis Martinez después de tres días de represión contra los estudiantes. FOTO/LA PRENSA/CARLOS VALLE.

Aquellas finales a reventar en el viejo estadio

Estadio Nacional Denis Martínez, el 16 de enero, 2013. GERMAN MIRANDA/LA PRENSA

En finales anteriores protagonizadas por el Bóer, contra cualquier otro equipo y en el viejo coloso, se observaba una asistencia masiva de fanáticos, sin importar la lluvia o el sol.

Los amantes del llamado deporte rey de Nicaragua copaban cada rincón del viejo Dennis Martínez y sus gritos y tambores se escuchaban en las calles de su alrededor y las graderías cobraban vida con decenas de vendedores, chicheros y aficionados.

Managua 20 de Oct del 2017. Dia de inauguracion del estadio Dennis Martínez , exteriores antes del primer juego LA PRENSA/Uriel Molina

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Una liga exigida a continuar

En mayo pasado, cuando el régimen había elevado a nivel de masacre el estado de represión contra las manifestaciones azul y blanco, la Comisión Nicaragüense de Beisbol Superior (CNBS) anunció que se suspendía la liga. A principios de agosto fue reanudada con apuro para hacer creer que la crisis sociopolítica estaba superada, se eliminaron los equipos más débiles y se acomodó el calendario para que los más fuertes compitiesen entre sí.

El béisbol regresó, pero la afición no.

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