Mal paga el régimen de Daniel Ortega a tomatierras que le han apoyado

La actual crisis sociopolítica del país ha sido aprovechada por un sector de la sociedad que, con la clara intención de congraciarse y sacar provecho con el régimen, le ha puesto sus nombres a propiedades tomadas ilegalmente

Los precaristas que se habían asentado en terrenos privados, ubicados en el kilómetro 17 de la Carretera Nueva a León, fueron desalojados pese a que le habían puesto al improvisado barrio 39/39. LAPRENSA/M.ESQUIVEL

La actual crisis sociopolítica del país ha sido aprovechada por un sector de la sociedad que, con la clara intención de congraciarse y sacar provecho con el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, le ha puesto sus nombres a propiedades tomadas ilegalmente y ahora hasta a un centro escolar de Bilwi, en la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN).

Pero de poco o nada ha servido porque este igual le ha ordenada a la Policía Orteguista desalojar a los tomatierras, siendo los primeros en la lista los asentados en la parte este del Country Club Nejapa y los últimos los de Carretera Nueva a León, cuyo sitio para nada fue bautizado 39/19 y en una manta se juraba apoyo a Ortega y aseguraba que él se queda.

La utilización de este recurso es catalogado por el sociólogo Manuel Ortega Hegg como una estrategia para comprometer a los gobernantes de turno para que le brinden apoyo, que en el caso de los tomatierras era no mandarlos a desalojar y con respecto al centro escolar de Bilwi el rendir pleitesía.

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Esta práctica se ha reciclado en el tiempo, “es un fenómeno recurrente en la cultura política y social nicaragüense y en otras partes ocurre lo mismo; sin embargo en este caso hay un elemento nuevo, sabemos que las tomas de tierras se venían porque estaban orientadas como forma de presión al sector privado, pero igual las personas buscaban un candado”, analiza Ortega Hegg.

Después de echar vista atrás en el tiempo, el sociólogo reconoce que en algunos casos ha funcionado poner los nombres de quienes están en el poder, pero en otros no, como ha ocurrido recientemente con el régimen que se autonombra “cristiano, socialista y solidario” y que desde abril mantiene una brutal represión contra el pueblo, recetando plomo a todo autoconvocado.

Intenciones del Corazón de Rosario Murillo

Pero aparte de los tomatierras, que han sido desalojados pese a mostrar apoyo al régimen, está la escuela Corazón de Rosario Murillo, que de acuerdo al Ministerio de Educación (Mined) tendrá ocho aulas para primaria y secundaria y tres más para preescolar.

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Al respecto, el sociólogo Cirilo Otero explica que el nombre se pone principalmente por dos aspectos: el primero congraciarse con el régimen y el otro es comprometerlo para que destine fondos en el futuro para el mantenimiento y reparación de la infraestructura.

“Los directores de los centros escolares siempre están ansiosos que el Ministerio les apruebe una partida o el Fise les llegue a construir aulas o realicen mejoras. Cuando le ponen esos nombres insisten en que llegue la persona a inaugurarlo o a ver las mejoras, siempre involucrarla en la búsqueda de nuevas inversiones, ahí hay un interés con poca dignidad”, analiza Otero.

Se han ido cabizbajos

En cada desalojo que ha ejecutado la Policía Orteguista, por orden del régimen de Daniel Ortega, los tomatierras se han marchado con la cabeza baja al sentirse utilizados y engañados.

En los primeros meses de crisis sociopolítica, el régimen dio vía libre para invadir propiedades privadas en Managua y el interior del país y prometió no sacarlos después, pero a los meses lo hizo. Primero llevó el mensajes que desalojaran por su propia cuenta y a los días mandó a la Policía Orteguista.

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