Producción de arroz en Nicaragua sigue ilesa pese a efectos de la crisis

Los productores de arroz temen enfrentar dificultades para sacar adelante el próximo ciclo productivo que inicia en enero

Para el ciclo agrícola 2018-2019 en Nicaragua se produjeron el año pasado 5.14 millones de quintales de arroz. LA PRENSA/ARCHIVO

Aunque este año sortearon los obstáculos derivados de la crisis sociopolítica que enfrenta el país desde hace 181 días y alcanzarán sus metas productivas, los productores de arroz temen enfrentar dificultades para sacar adelante el próximo ciclo productivo que inicia en enero.

Esto agudizaría las presiones que enfrenta el sector por el avance del proceso de desgravación que empezó en 2016 y cada año reduce gradualmente el arancel que paga el arroz estadounidense para ingresar al mercado local hasta llevarlo a cero en 2023, año en que también se liberará la cuota y podrá entrar en cantidades ilimitadas.

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“Con pocos recursos pero garantizamos la siembra del segundo ciclo del año, como este empezó entre junio y julio la crisis todavía no estaba tan fuerte y gracias a Dios los bancos nos siguieron dando financiamiento, creo que el arroz ha sido el producto que más apoyo ha recibido durante la crisis, tal vez por la estabilidad del precio y porque el ciclo del arroz es más corto”, explicó Ulises Espinoza, presidente de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR).

Además de las entidades del sistema financiero, las distribuidoras de insumos le han seguido otorgando financiamiento al sector. “Ahora no nos dan 120 días de plazo como lo hacían antes y como nosotros desearíamos, pero ahí hemos ido resolviendo en medio de dificultades y en noviembre sacamos la cosecha”, reveló Espinoza.

Predomina el de riego

Según el Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio, para el ciclo agrícola 2018-2019 en Nicaragua se produjeron el año pasado 5.14 millones de quintales de arroz, el 75.09 por ciento de este se cultivó con sistemas de riego; bajo este modelo se realizan dos ciclos cada año, uno en invierno (entre junio y noviembre) y el otro en verano (entre enero y mayo). El año pasado en los dos ciclos se destinaron en total 78,300 manzanas para producir arroz de riego.

El restante 24.9 por ciento del arroz se produjo en invierno, pero utilizando únicamente agua proveniente de las lluvias. Para la producción del arroz secano, que es utilizado principalmente para el autoconsumo se destinaron 19,500 manzanas.

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Las cifras oficiales indican que el año pasado el consumo aparente de arroz fue de 7.45 millones de quintales, por lo que para garantizar el abastecimiento se tuvieron que traer del mercado externo más de dos millones de quintales del grano.

Pese a que la crisis no impedirá que este año se alcance la meta de producir alrededor de cinco millones de quintales de arroz de riego, Espinoza admite que los problemas se pueden comenzar a presentar en enero, cuando inicie la siembra del ciclo de verano. “Ahí es cuando vamos a saber con qué disponibilidad de recursos van a contar los bancos y ahí es cuando vamos a saber cómo nos va a ir”, dijo.

Temen que no haya crédito

El presidente de ANAR explica que la falta de financiamiento que seguramente enfrentarán en los ciclos productivos del 2019 podría frenar los esfuerzos que viene realizando el sector desde hace varios años para mejorar los rendimientos y la calidad del grano y que son la única salida para enfrentar la competencia que les hace el arroz producido en Estados Unidos.

“Si este año fue crítico porque ya casi es más barato importar que producir aquí, el otro año será peor, porque el proceso de desgravación sigue avanzando y como tenemos que competir en el libre mercado seguimos trabajando para incrementar la productividad y la calidad”, manifestó Espinoza.

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ANAR ha logrado liberar variedades que garantizan calidad 90/10 y los rendimientos promedio también han venido mejorando. Según cifras oficiales, el año pasado el rendimiento promedio nacional para el arroz de riego fue de 59.4 quintales por manzana y para este año se proyectan en promedio de 64 quintales por manzana. Mientras que el rendimiento promedio del arroz secano es de 27 quintales por manzana.

“Al final tenemos la fe en Dios de que la calidad y el rendimiento nos van a ayudar porque no podemos pensar solo en precio, tenemos que buscar también la calidad porque la verdad es que tenemos que seguir compitiendo en el libre mercado, por eso tenemos que seguir trabajando duro para producir más porque estos son los efectos de la globalización y no nos queda más que competir”, señaló Espinoza.

Confían en que se creará fondo de compensación.

Otra estrategia que promueve ANAR es la creación de un fondo de compensación que permita amortiguar las pérdidas que le provocará al productor, a partir de 2023, el ingreso al mercado local de arroz procedente de Estados Unidos libre de arancel y volúmenes ilimitados.

La propuesta de crear este fondo fue presentada al gabinete de producción, consumo y comercio en marzo de 2017, pero todavía no se concreta nada al respecto.

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Además, con la ruptura de relaciones entre el sector privado y el régimen Ortega-Murillo desde el inicio de la crisis sociopolítica, el pasado 18 de abril, las discusiones a través de las mesas sectoriales de dicho gabinete han quedado suspendidas, por lo que este año tampoco habrá ningún avance en el tema.

No obstante, el sector confía en que los efectos de la crisis sociopolítica, que seguramente enfrentarán en los próximos ciclos, no destruyan los esfuerzos que realizaron durante los últimos años para garantizar su subsistencia.

Meta oficial para 2018

El Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio para el ciclo agrícola 2018-2019 proyecta para este año la siembra de 78,300 manzanas de arroz de riego, en las que se producirían cinco millones de quintales oro del grano.

En cuanto al arroz secano (que usa solo agua de lluvia), el plan contempla la siembra de 26,500 manzanas para obtener una producción de setecientos mil quintales.

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Esto permitiría una producción total de 5.7 millones de quintales que garantizarían el abastecimiento del 65 por ciento del consumo local aparente, calculado para este año en 7.6 millones de quintales, por lo que tal como ha ocurrido en los últimos años se tendrá que traer del exterior al menos dos millones de quintales del grano.